viernes, 31 de octubre de 2014

PP, ¿quién te ha visto y quién te ve?

El otro día tras la detención de algunos políticos del PP de Madrid escribí indignado una carta que mandé a los diarios ABC y El Mundo. Hoy, el diario El Mundo en su edición de Andalucía (pág 18) la publica como "Carta del Día". Aunque la han retocado ligeramente quitando algunas palabras, aquí la cuelgo tal como la escribí.



PP, ¿quién te ha visto y quién te ve?

De un tiempo a esta parte no dejo de asombrarme por la cantidad de casos de corrupción habidos dentro de las filas del PP (véase Bárcenas, Fabra, Gürtel,…). Hoy las noticias sobre la detención de Francisco Granados y otros políticos del PP de Madrid nos afectan en lo más profundo de nuestra dignidad ciudadana, y como en mi caso, seguidor que fui en su momento del partido que hoy es mencionado como una de nuestras vergüenzas nacionales. Adormilado estuve ciertamente, pero por suerte espabilé de esa entelequia en la que nos hacían creer que el PP era el partido referente en la lucha contra la corrupción. ¿Dónde quedó esa férrea y digna oposición en contra de la corrupción socialista en tiempos de Felipe González? Parece, mirando en retrospectiva, que todo aquello era una mera pantomima de “quítate tú que me ponga yo porque quiero hacer lo mismo que tú”. Ahora nos vendrán estos mismos políticos a pelearse cual niños con el manido “y tú más”, dando a entender que los casos de corrupción del otro son rechazables, mientras los propios son “peccata minuta”. La política actual se ha convertido en ser voceadores del error ajeno mientras los cometidos por los “míos” han de callarse como si no hubiera tal cosa. Así nos va.

Francisco J. Canales-“Azaustre”
Granada


Mi carta en la sección Cartas al Director, diario El Mundo, edición Andalucía. Viernes 31 de Octubre de 2014, pág. 18.

domingo, 26 de octubre de 2014

José María Garrido Lopera, un granadino ilustre

Hace un año, mi familia y yo nos dedicamos en cuerpo y alma a homenajear a dos miembros de nuestra familia por cumplirse en 2013 los 30 y 25 años de sus respectivos fallecimientos. Se trataba del escritor de temas infantiles José María Garrido Lopera y del escultor-imaginero Aurelio López Azaustre, ambos tíos-abuelos míos. Mi familia contó con la imprescindible ayuda de la Asociación Nueva Acrópolis y la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Granada, así como profesores, alumnos y ex alumnos del Colegio Sagrada Familia de Granada. Dado que entonces yo no disponía de este mi blog para exponer todos los asuntos que creía oportunos, cuelgo a posteriori elementos que formaron parte del sentido homenaje que le tributamos a los tíos José María y Aurelio. En primer lugar cuelgo en este nuevo post la reseña biográfica que escribí sobre el tío José María y que expusimos en la presentación informática que se proyectaba en la Exposición "Dos Granadinos Ilustres" en el Palacio de Abrantes el año pasado, acompañada además de algunas fotos de la vida y obra del tío José María.


José María Garrido Lopera. Una vida dedicada a la infancia. Por Fco. José Canales-"Azaustre" López

José María nació en el granadino Callejón del Tinte en marzo de 1919, en el seno de una familia que venía del Albayzín, dedicada a la industria textil. Ya antes, su abuelo paterno, Francisco Garrido Jiménez trasladó la familia y la fábrica desde el Albayzín al Banco del Salón, a los llamados Baños de Don Simeón, donde además se convirtieron en propietarios de la piscina allí ubicada.

Membrete de una factura de la fábrica San Francisco de Francisco Garrido Jiménez. Fuente: Archivo Histórico Provincial de Granada 

Su niñez la pasó en torno al Salón, de cuya Biblioteca gustaba pasar ratos de lectura y estudio. Entre sus maestros figuraban José Heras en el Colegio de San Andrés o José Arenas en el Colegio de Sta. María Magdalena. Tras su paso por el Instituto Padre Suárez donde cursa el Bachiller, joven aún, es movilizado para la Guerra ‘Civil’. Obtiene el título de Maestro de Primera Enseñanza, ejerciendo su labor en varios centros educativos, entre ellos en Jayena.

Tras licenciarse en Derecho por la Universidad de Granada, de donde fue profesor ayudante, aprueba las oposiciones para la Administración Civil del Estado. Durante estos años como funcionario ejerce una colaboración en medios periodísticos como Escuela Española, Ideal o Patria con artículos de diversa índole: históricos, educativos, culturales,... En 1972 se doctoró en Derecho por la Universidad de Sevilla con un trabajo titulado El servicio público de abastecimiento de agua a poblaciones, con una nota de sobresaliente ‘cum laude’. Su director de Tesis fue el que más tarde sería ministro en la Transición Manuel Clavero.

Noticia de la lectura de la tesis doctoral en Sevilla. Fuente: diario ABC 28-1-1972.


‘Cierre de anillo’. En la última etapa de su vida vuelve a la actividad divulgativa en el mundo infantil que comenzó como maestro en los años 40. Ahora su dedicación a la infancia pasará por la literatura y llevar el conocimiento y la cultura a los niños y jóvenes, aquellos que más la necesitaban en vistas al futuro. En 1974 publica una obra divulgativa para niños y adolescentes, Mi Granada para acercar la Historia y el Arte de la ciudad. Poco después publica El Ovni un cuento para niños de corte antibelicista. El Ovni se estrenó en el Teatro Isabel la Católica por Juventudes Musicales dirigido por Alfredo Curiel. Se escenificó además en el Colegio Virgen de Gracia de Granada.



Un grupo importante de su obra es el referido a las biografías de grandes hombres de la cultura, dirigidas al público infantil. La primera fue en 1977, Manuel de Falla, en colaboración con la escritora Eulalia Dolores de la Higuera. Posteriormente, con Everest inicia la serie de biografías '...y los niños', siendo la primera de ellas Federico García Lorca y los niños en 1978. Le seguirían Juan Ramón Jiménez y los niños en 1980 y Antonio Machado y los niños en 1983 pocos días antes de morir. Por último, ya fuera de la serie ‘... y los niños’, está la obra biográfica sobre Beethoven, obra que dejó editada, pero que no pudo ver terminada, ya que murió antes de verla, por lo que se convirtió en su obra póstuma.







Publica igualmente una serie de cuentos, comedias y teatro de títeres, de carácter moralizante, algunos editados, otros no. Títulos como El abuelito, La inyección o El Príncipe pescadero. Entre sus protagonistas encontramos a unos personajes de su creación, Chilindrín y Caranata, a los que consideraba 'sus hijos'. Su comedia infantil Los Pasteles, de 1980 fue publicada con ilustraciones del hoy afamado dibujante Juanjo Guarnido Ariza. Se estrenó en 1981 bajo la dirección de Alfredo Curiel.




En 1979, Año Internacional del Niño escribió la letra del Himno Niños del Mundo, con música del profesor Francisco Higuero Rosado. Se estrenó en el Auditorio Manuel de Falla durante el Pregón de Navidad de 1979, interpretado por el Coro de niñas del Colegio Sagrada Familia. Igualmente, Garrido Lopera e Higuero Rosado fueron los autores de la letra y la música, respectivamente, de la nana Ángel de Dios, dirigida a los niños huérfanos y estrenada en el Colegio Sagrada Familia en 1980.



Quería llevar la cultura a los niños y para ello creó un premio con su nombre en memoria de Lorca, para promover la poesía entre los más pequeños. El certamen no pudo seguir ya que la enfermedad se lo impidió. Pregonero en diferentes actos a lo largo de la provincia de Granada, colaboró igualmente prologando obras de amigos y conocidos suyos. Una de ellas fue la del profesor José Moya Benet, titulada El abuelo y otros cuentos. Fue 'padrino intelectual' del poeta Luis Muñoz Montero, el 'poeta niño', animándole en el mundo de la cultura y la poesía. Prologó su obra Cambiemos el mundo, cuando el poeta contaba con 13 años. Luis dedicaría algunos poemas a José María. Una de sus últimas obras fue Músicos Granadinos (1ª parte). Su continuación no pudo llevarse a cabo porque la muerte le llegó antes.






Fue hombre educado, humilde, amigo de sus amigos (entre ellos José G. Ladrón de Guevara, Miguel Ruiz del Castillo, José Fernández Castro, José Henares, Alberto Muñoz,...). En su día recibió homenajes por su labor incansable en favor de los niños y de la cultura...30 años después de su muerte, era hora de recordarle como se merece. Pronto se fue, pero dejó su legado. Nací tras su muerte, pero me hubiera gustado conocerle.....





viernes, 17 de octubre de 2014

El Cortijo El Madroño de Martos como momento clave en mi genealogía

Investigando la propia genealogía uno puede imaginarse la infinidad de casualidades históricas y personales que ocurrieron en el pasado y que sumándolas dieron lugar a que hoy estemos donde estemos y seamos como seamos. Es difícil llegar a conocer dónde y cómo se conocieron por ejemplo nuestros tatarabuelos o nuestros trastatarabuelos, a lo sumo habremos escuchado cuando éramos niños cómo se conocieron nuestros padres ante las insistentes preguntas que les hacíamos.

Hace pocas semanas y ante el descubrimiento de una foto antigua en una caja de caudales de mi difunto abuelo, supe de una familia amiga de mi abuelo y mi abuela, la familia Ureña Damas, una de cuyas hijas llegó a vivir con ellos en su casa del Zaidín (Granada) hace ya varias décadas. Tirando del hilo que nos permiten las nuevas tecnologías pude dar con ella y descubrir con ayuda de mi padre un momento clave y cercano históricamente a mi genealogía y sin el cual seguramente no hubiera posibilitado la existencia de mi padre, de mis hermanos y la mía propia.

El lugar, un cortijo denominado El Madroño situado a 8 kilómetros de la localidad de Martos (Jaén); el momento, principios de la década de 1940. Allí tuvo su residencia y sede literaria (con el denominado grupo El Madroño) el escritor tradicionalista Francisco de Paula Ureña Navas, asesinado en Madrid en septiembre de 1936 por el Frente Popular durante la Guerra Civil. Posteriormente la familia Rojas Montes adquirió el cortijo, cuyos descendientes son los actuales propietarios. Es aquí, en algún punto de esos primeros años 40 cuando llega a Martos mi familia. Mi abuela, Carmen Hita Junco (Pulianillas, 1912-Granada, 1989) llega al cortijo acompañada de su primer marido Joaquín López Teruel (Maracena, ca.1908-Martos, 1942), sus hijos Joaquín (Maracena, 1934-Granada, 1997) y Luis López Hita (Maracena, 1937-¿?, ca.1946) y su hermana Concepción Hita Junco (Maracena, 1919-Granada, 2002).


Fotografía del cortijo El Madroño de Martos expuesta en el Museo del cortijo


Joaquín padre era carretero en Maracena, pero en el cortijo El Madroño de Martos era bracero y el herrero del cortijo. La familia López-Hita vivía en un edificio exento al propio cortijo y que servía de herrería para el mismo. Dicha vivienda se situaba sobre un aljibe. Hoy, la vivienda que fue de mi abuela durante unos pocos años sirve de capilla para celebraciones tras la remodelación integral que se efectuó en todo el cortijo hace unos pocos años. La visita que efectué junto a mi padre hace pocas semanas para conocer in situ el lugar donde nuestra abuela y madre vivió me llenó de emoción. El espacio, profundamente cambiado, no daba lugar a visualizar mentalmente cómo pudo ser la vida en aquellas dependencias, pero gracias a las fotos que el cortijo exhibe en su Museo uno se puede hacer una idea de la vida de entonces.

Fotografía expuesta en el Museo del cortijo que muestra los trabajos de herrería que se hacían antiguamente en él. No puedo confirmar si alguno de los que salen en la foto pudiera ser el primer marido de mi abuela.


Un momento dramático ocurrió en el cortijo en enero de 1942, pues el marido de mi abuela murió con 34 años a causa de una “parálisis cardíaca”. A pesar del drama sufrido, para mi genealogía es un momento clave y trascendental. Mi abuela tras quedar viuda continúa la relación con la familia Rojas, pues en Granada estuvo trabajando para ellos en su casa de la Gran Vía de Colón, y es ahora donde mi genealogía confluye, en el cortijo de la Campiñuela, situado a las afueras de Baños de la Encina (Jaén). "Gracias" a que mi abuela enviudara de Joaquín y fuera a trabajar a Baños de la Encina, muchos hoy podemos contarlo. Mi tío Joaquín tuvo que conocer allí a la que sería su esposa, mi tía María Manuela Gómez Moreno (Baños de la Encina, 1930-Granada, 2008), localidad donde se casaron. Y es igualmente allí, donde mi abuela tuvo que conocer a mi abuelo, Francisco Canales Ginés (Baños de la Encina, 1913-Granada, 1997). Una vida terminó en 1942, pero gracias a que ocurrió así, otras vidas, otras ramas genealógicas se abrieron. Mi abuela se casó con mi abuelo en Granada, y poco tiempo después nació mi padre. Así, que hoy puedo escribir lo que están leyendo.


Vista interior del altar de la hoy Capilla del Madroño, antiguamente herrería y vivienda de mi abuela.


Vista interior de la hoy Capilla del Madroño, antiguamente herrería y vivienda de mi abuela.


Vista exterior de la entrada de la hoy Capilla del Madroño, antiguamente herrería y vivienda de mi abuela.


Vista exterior de la hoy Capilla del Madroño, antiguamente herrería y vivienda de mi abuela.



El cortijo, que sirvió de cuartel de la Guardia Civil durante unos pocos años en la posguerra, era desde su creación un importante enclave de explotación agrícola, del mundo del olivar, y aún hoy con su almazara fabrica un aceite exquisito; actividad económica que comparte con los eventos sociales (bodas, reuniones, bautizos,…) que se celebran en sus salones, antaño dependencias del cortijo que eran para otros menesteres. Manuel Damas Calahorro, uno de los artífices de la remodelación, y amigo de la infancia de mi tío Joaquín, tuvo a bien ofrecernos una delicada muestra de su excelente aceite, que disfrutamos con gusto y agradecimiento.


Antigua trilladora situada en el exterior del cortijo

Antiguas caballerizas del cortijo, hoy uno de los salones dedicados para celebraciones sociales


Me fui del Madroño embelesado por el magnífico paraje, la atención recibida y por haber descubierto el lugar donde mi abuela y mis tíos vivieron un tiempo. Agradezco a Manuel el haberme ayudado a conocer parte de la vida de mi abuela, además de su atención y la de su hijo Manuel Damas Martos; y francas gratitudes a su sobrina Luisa María Ureña Damas, que fue el nexo entre las dos familias amigas muchos años después.

Vistas de la campiña marteña desde el cortijo El Madroño


Sobre el Cortijo El Madroño:


Sobre Francisco de Paula Ureña Navas:

domingo, 28 de septiembre de 2014

Yacimiento arqueológico de la Avenida de la Constitución de Granada

Nuestro solar granadino de vez en cuando nos depara sorpresas en cuanto las excavadoras inician las obras para la Granada futura. Hace un año nos asombramos con el hallazgo de un importante enclave tardo-romano en los terrenos de Los Mondragones durante la construcción de un párking y un centro comercial, y hace pocas semanas durante otras obras, en la carretera que va a La Zubia se encontró una necrópolis musulmana devolviendo a la luz los restos de personas que siglos atrás entraron en la oscuridad eterna.

Estudiar la licenciatura de Historia no sólo me ha permitido aumentar mis conocimientos sobre el pasado de nuestras sociedades y crecer como persona que comprende el mundo que le rodea, sino que he podido acercarme a investigaciones arqueológicas que mucha gente no ha podido disfrutar como ciudadanos de a pie. Uno de los momentos que como estudiante disfruté ocurrió el 13 de mayo de 2005 cuando visité con la clase de 'Conservación del Patrimonio Arqueológico' y su profesor Gabriel las excavaciones arqueológicas de la Avenida de la Constitución de Granada. Entonces, debido a las obras de ampliación del párking del Triunfo salieron a la superficie una serie de vestigios arqueológicos, siendo ésta una excavación de emergencia ya que se sabía que en ese lugar aparecerían una serie de elementos.


Recreación de la Granada musulmana. Abajo a la izquierda la zona del cementerio situado junto a la Puerta de Elvira.

 Fuente: www.adurcal.com/enlaces/cultura/zona/historia/xiv/granada2.jpg

Plano de Granada. En él se observa la primitiva plaza de toros de la ciudad en lo que hoy es la Avenida de la Constitución y en lo que fue cementerio musulmán. Algo más arriba de la plaza se puede observar el Hospital Real.

Fuente: Archivo de la Alhambra y el Generalife. "Plano general de Granada. Plan général de Grenade. A general plan of Granada". Plano general de Granada, grabado por Jouanne, del libro de Alexander Laborde "Voyage pittoresque et historique de l'Espagne", t. II, Paris, 1812. Lámina XXII. [Tomado del plano topográfico de la ciudad de Granada de Francisco Dalmau (1796)]. Dibujado por Dalmau, grabado por Jouanne.


Bajo el pavimento que diariamente veía pasar a miles de personas se encontraron los cimientos y diversos compartimentos (p.ej. los toriles) de la primera plaza de toros de Granada (construida en el siglo XVIII). Ésta, tras sufrir un incendio en 1876 se sustituyó por otra plaza de nueva planta, la plaza de toros de Álvarez, elevada unos 150 metros más al este junto al Hospital Real, en lo que hoy vienen siendo los Jardines del Triunfo. (1)








Esta primera plaza de toros se levantó sobre los terrenos que en su día pertenecían a uno de los cementerios nazaríes, maqbara, (siglos XIII-XV, con utilización previa como tal), situados extramuros de la ciudad (en este caso fuera de las murallas de la zona de Puerta de Elvira). Antes de estas excavaciones, cuando se levantaron edificaciones modernas de la hoy Avenida de la Constitución y del propio párking ya se encontraron con otros enterramientos de dicho cementerio. Según testimonio del viajero alemán Jerónimo Münzer era uno de los cementerios más grandes de entonces, superior incluso en tamaño a la ciudad de Nüremberg. (2) Éste, cercado con una muralla con torres, llegaba hasta lo que hoy es la zona de Cristo de la Yedra. Allí había importantes personalidades enterradas.










Ver los restos mortales de individuos que vivieron hace siglos impacta tanto emocional como históricamente, y si son de niños, más todavía. En el yacimiento de Constitución aparecieron restos infantiles. Como granadinos actuales, quién sabe si alguno de esos restos de personas sin identidad pudieran pertenecer a alguno de nuestros múltiples ascendientes. Siglos atrás, cuando estos musulmanes enterraron a sus familiares ni se podrían imaginar que en el momento presente sus anónimos restos verían de nuevo la luz del sol en un mundo completamente diferente al que vivieron. ¿Qué ocurrirá con los restos de nuestros seres queridos o los nuestros propios dentro de varios siglos? ¿Permanecerá nuestra identidad inscrita en nuestra lápida junto a nuestros restos, o simplemente éstos volverán a la tierra que nos vio nacer no permaneciendo más recuerdo nuestro en la Tierra que algunas vagas inscripciones? ¿Es probable que dentro de varios siglos nos encontremos en alguna caja de algún departamento de Arqueología? ¡Quién sabe! Hasta entonces pues.



Fuentes:
  1. Breve historia de las Plazas de Toros en Granada, 1768-2005. Anguita Castillo, Manuel Jesús. Edición del autor, Granada, 2005.
  2. www.adurcal.com/enlaces/cultura/zona/historia/xiv/cementerios.htm y "'Ritos funerarios y enterramientos de la Granada Islámica" de Lirola Delgado, Jorge; en Memoria de Granada. Estudios en torno al cementerio, de López-Guadalupe Muñoz, Juan Jesús (ed). Emucesa, Granada, 2006.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Toro de la Vega, vergüenza nacional

Ya esta aquí septiembre, y un año más la "celebración" de un evento dantesco de aires pretéritos por las calles de Tordesillas (Valladolid). El llamado "Torneo" del Toro de la Vega viene a demostrar cuán lejos están las palabras raciocinio y empatía en el ser de muchos de nuestros conciudadanos.

Y es que perseguir en muchedumbre ávida de sangre y sufrimiento a un indefenso animal que huye por su vida no es sinónimo de civilizado, más bien de una mente vacía de moralidad. Un "festejo" de origen medieval, en unas mentes actuales pero medievales, nos debería dar vergüenza como españoles que este tipo de actos bárbaros se sigan cometiendo para deshonra nuestra. Disfrutar y divertirse a costa del sufrimiento de un ser vivo describe perfectamente a quien lo hace, y es por ello por lo que denuncio desde mi blog que se sigan cometiendo tales atrocidades, las más de las veces protegidas y permitidas por nuestras instituciones.

Luchemos contra este tipo de barbaridades, concienciémonos de que esto no puede permitirse en un país que se dice civilizado. La educación por el respeto a todos los seres vivos y a la naturaleza es el camino, el fin nos beneficiará a todos.


domingo, 7 de septiembre de 2014

Una flor tras los barrotes (Relato Certamen Conrada Muñoz)

El pasado mes de mayo participé en el V Certamen de Relatos cortos "Conrada Muñoz", que organiza la Fundación Sociedad y Justicia en memoria de Conrada Muñoz Herrera, madre de un funcionario de prisiones y primera víctima de ETA en la provincia de Granada. El relato, cuya temática debía estar relacionada con el mundo carcelario, lo titulé "Una flor tras los barrotes". Hace pocos días se ha conocido el fallo del tribunal, y de entre los 270 participantes mi relato no ha resultado ganador, siendo la ganadora la madrileña Carmen Peña Valdivia, con su relato "Por fin soy libre".

Cuelgo en mi blog el relato que escribí por si a alguien le interesara leerlo, junto a un dibujillo que realicé entonces para ilustrarlo. Desde aquí felicito a Carmen Peña por su victoria en el certamen. Espero que os guste.




Una flor tras los barrotes

Un día cualquiera...

De nuevo mi madre me había regañado por ver la tele, ya que tendría que estar haciendo mis deberes. Mientras me mandaba a mi cuarto a estudiar, lo hacía con esas mismas palabras que ya conocía de carrerilla, ‘para que mañana sea un hombre de provecho’. Me decía que la televisión era una ventana al mundo, pero una ventana llena de cosas ‘feas’ y poco recomendables para un niño de mi edad. Siempre, al poco de ponerme con mis tareas solía hartarme rápidamente y me sentaba junto a la ventana a ver el ambiente de la calle, el trasiego de camiones, ambulancias, gente que iba de un lado para otro, la vida en movimiento... Mi mente de niño no quería entonces hacer otra cosa.

Pero al otro lado de la avenida esa vida se convertía en tenebrosa pues se levantaba con aires tétricos la prisión de la ciudad. Un viejo edificio que según mis padres llevaba en el lugar desde hacía muchos años y por el que me daba miedo acercarme, pues solía evitar pasar por delante como si la jaula de un león se tratara. Mi ventana daba a un lateral de la cárcel, ésta rodeada por un alto muro coronado por alambres y ‘pinchos’ para evitar que los presos pudieran escapar.

Mirando de nuevo el lateral di con la ventana de siempre, una escuálida abertura sujetada por anchos barrotes. Y como siempre, tras ella, el mismo oscuro hombre. Cuando lo vi miraba hacia abajo, al infinito de su asiento, seguramente recordando algo y lamentándose de su situación. Llevo viéndolo desde que tengo conciencia, ya no me asusta verlo como antes pues se ha convertido en un vecino más, y del miedo que me provocaba ahora siento pena. No sé como se llama, ni el delito por el que está ahí, pero se ha convertido en alguien tan familiar que lo he bautizado para mí como Rostro Negro, pues negro es el habitáculo que lo envuelve y negros los recuerdos que su rostro transmite.

~

De repente un estruendoso golpe metálico al final del pasillo de la galería hace que despierte de mi ensimismamiento. No sé por cuánto tiempo habré estado con la mente perdida mirando a la nada, pero la sombra que de la calle entra en la celda me hace pensar que bastante. De nuevo los mismos pensamientos, las mismas imágenes, esos rostros que me impiden dormir y me acompañan a cada momento, rostros de pena y sufrimiento que me martirizan.

Alejo la mirada de mi pesadumbre mental y miro a la calle desde mi pequeña ventana, pues cada vez que eso me pasa busco mi momentánea salvación fuera. Y sí, como siempre ahí está. Esa cara amable, comprensiva y angelical que me mira desde una ventana al otro lado de la avenida. Nos miramos largo rato, no hace falta que nos digamos nada, sus ojos lo dicen todo, él me ayuda a sobrellevar mi condena. Le he tomado gran cariño al chavea, aunque no sé ni quien es ni cómo se llama, para mí es como si formara parte de mi familia; de hecho le conozco en la soledad de mi celda como Luisillo, al igual que el hijo de una de mis primas, ya que me recuerda mucho a él. O al menos me recordaba, porque ese niño ya habrá crecido y será un adulto. Ahora él es lo más cercano que tengo a lo que fue mi familia.


Un día cualquiera varios años después...

Llego cansado a casa procedente del Instituto. Después de comer me voy a mi habitación a descansar un rato. Rostro Negro está en su ventana mirando fijamente por ella al tejado de la cárcel. Su cara ha cambiado conforme han ido pasando los años, arrugado y con canas ya no le veo tan temeroso de su situación, incluso hay algunos momentos en los que desde nuestra distancia creo verle una pizca de felicidad. Cuando nos miramos ya me sonríe. Me voy, tengo cosas que hacer.

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Entro en mi celda después del almuerzo en prisión, y es ahora cuando me relajo. Si antes contemplaba estas cuatro paredes como un conjunto de ásperos ladrillos que me ahogaban en un profundo desconcierto vital, ahora las veo como mi refugio. Me cobijan del mal que hay fuera, ese mal en el que comprendí yo formaba parte y que me destruía por dentro. Las caras que antaño me atormentaban son las que me han ayudado, ahora son mi compromiso.

Me siento junto a la ventana y por suerte al rato aparece Luisillo desde la suya. Conforme ha ido creciendo se iba asomando menos y nuestros encuentros visuales se han ido haciendo más esporádicos. Cada vez que lo he ido viendo a lo largo de los años iba cambiando poco a poco, le he visto crecer y ya es todo un apuesto joven. Le sonrío, me corresponde. Tengo la sensación de que es un ‘hombre de bien’, que mi merecido enclaustramiento le ha servido de aprendizaje. Estoy orgulloso de él.

Se aparta de la ventana y se va. No sé cuando ni si lo volveré a ver, pues ya queda poco para que cumpla toda mi condena. Pronto volveré a ser libre. Miro por la ventana de mi celda. Ésta da al tejado de una de las galerías inferiores. El tiempo transcurrido ha hecho que las tejas estén recubiertas por líquenes y otros hierbajos. Junto a mi ventana, de entre esos hierbajos hace poco nació una preciosa y solitaria flor, un atisbo de esperanza ante los días venideros.

~

Luisillo ya no aparece por su ventana, estará ocupado en su vida de adolescente. Los últimos meses los he ido pasando observando la dulce flor que me acompaña desde el otro lado de la ventana. Es mi nueva amiga y compañera, con la que pienso en cómo será mi futuro, la que me transmite ilusión. Me reflejo en la flor, ambos estamos presos de la misma cárcel, pero su naturaleza es así de estática, la de permanecer en un mismo sitio para toda su vida, sólo mecida por la momentánea brisa de la mañana mientras es acariciada por multitud de insectos. La mía no, en cambio ella es pura y bella por naturaleza; aunque si mi horrendo crimen me va a acompañar siempre como lastre, éste no me hundirá y saldré adelante con mi nueva vida. Estoy impaciente, en pocos días saldré a la calle por fin.

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Hace frío en la celda, fuera hay una tormenta como hace mucho tiempo no ha habido. Me asomo mientras me arropo más fuerte con la manta. Cortinas de lluvia laterales golpean el tejado mientras mi flor se mueve violentamente golpeada por el viento, casi todos sus pétalos han desaparecido, se está muriendo. La miro fijamente. Una racha de viento fortísima la arranca de raíz y se la lleva para siempre de mi lado. Ahora es libre de su prisión innata, pero está muerta. Mañana es mi día, seré libre, y volveré a estar vivo. Estoy nervioso.

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No he podido dormir en toda la noche. La tormenta amainó y ha amanecido con un tímido sol saludando entre las grises nubes que se van alejando. El día ha llegado, dejo por fin estas cuatro paredes entre las que he vivido largos años purgando mi crimen. Al salir por la puerta principal respiro profundamente y lleno mis pulmones de energía y vida. Nadie me podía esperar a mi salida, así que recojo mi petate del suelo y emprendo camino.



A la par,  unos cuantos pasos más adelante...

Vuelvo pesaroso a casa. He suspendido tres asignaturas este trimestre, y para colmo he tenido una fuerte discusión con mi novia. Hasta después de Reyes no la podré volver a ver, espero que el año nuevo empiece mejor a como ha terminado este. Mientras voy pensando en mis problemas una cara conocida me sobresalta a la vuelta de la esquina. Es Rostro Negro y está libre. También se ha parado en seco delante mía, me ha reconocido. Está muy viejo, pero rebosa alegría. No nos decimos nada, sólo nos miramos complacientes. Nunca supe el motivo por el que estuvo preso, pero me alegro de que esté libre, pues se nota que arrepentido de lo que pudo hacer marcha como un hombre nuevo. Tras unos segundos, no sé si algún minuto, proseguimos nuestros caminos. No hizo falta decirnos nada, su mirada lo hacía. Tras andar unos metros me giré para verlo marchar, ahí iba bajando la calle con su macuto al hombro. No sé donde irá, es la última vez que lo voy a ver, le echaré de menos. A él le debo mucho.


Mientras al otro lado de la mirada...

Conforme voy andando pienso en el trayecto que he de tomar. ¡Tanto tiempo pensando en mi libertad y ahora me encuentro hecho un lío! No sé qué camino coger. Al volver la esquina de repente veo a Luisillo venir hacia mí. Me quedo impresionado de verlo tan cerca y tan grande. No huye asustado, pero se sorprende al verme. Nos quedamos el uno frente al otro quietos mirándonos sin decirnos nada. En su cara veo un sentimiento de alegría por mí y en su mirada a aquel niño que me observaba desde su ventana. Será un gran hombre, eso me reconforta. Nos sonreímos y nos despedimos con un leve movimiento de cabezas. Voy bajando la calle, tengo todo un camino por delante. No sé dónde iré, pero el mundo es muy grande y hay mucho bien que realizar. Gracias Luisillo...


Francisco J. Canales-"Azaustre"





  • Enlaces a noticias del fallo del tribunal y listado de finalistas:


miércoles, 28 de mayo de 2014

Política y razón: yo, mí, me, conmigo

La política me resulta muy interesante por cuanto es algo sumamente trascendental para la vida de todos nosotros. A pesar de ello, en los últimos tiempos ésta se asemeja más a un juego entre grupos por alcanzar cotas de poder en una lucha ansiosa de dominación sobre los demás (la erótica del poder), dejando de lado lo que a la ciudadanía le interesaría en verdad como sociedad.

Las 'contiendas' electorales, algunas más insulsas que otras, y sobre todo los momentos tras el escrutinio, han terminado por ofrecerme un espectáculo más para mi diario divertimento. ¡Qué triste resulta eso! Y es que se ven y se leen unas cosas que por lo pronto invitan a la reflexión. Es muy 'divertido' observar cómo los partidos, sus integrantes y sus simpatizantes extienden esa pugna al nivel dialéctico como ciudadano de a pie. Todos llevan o quieren llevar la razón, siempre 'tienen que ganar los suyos', pues si no es así se desataría una debacle casi apocalíptica como si para sus miembros no hubiera un mañana. Es ganar por orgullo, si el pueblo ha votado una opción que no sea la mía, obviamente estará equivocado en su percepción subjetiva, si en cambio ha votado igual que yo, 'amén hermanos'. Es un comportamiento casi místico, puramente religioso. Hago autocrítica por ello, pues recuerdo en 2004 y 2012 haber realizado sendos comentarios críticos de ese estilo.

Tras las pasadas elecciones europeas he vuelto a 'entretenerme' con el sinfín de comentarios que gente de uno y otro lado del arco ideológico realizan en función del resultado final de las mismas. Curiosamente son comentarios muy parecidos, por no decir los mismos, que sus adversarios realizaron en otras elecciones en sentido inverso por unos resultados electorales totalmente diferentes. Por eso he realizado este 'dibujillo', una viñeta que recoge este aspecto, pues 'todo depende del lado desde donde lo mires para terminar haciendo lo mismo'. Las críticas de unos y las alabanzas de otros hoy, en el futuro habrán cambiado los papeles entre sí.

Las viñetas no son obras de arte como se puede comprobar, pero al menos creo que he plasmado la idea que acabo de desarrollaros. Espero que os interese.