miércoles, 3 de enero de 2024

¿Atentado aporofóbico en Granada?

Hace ya un año critiqué en esta misma página la pulsión incendiaria con la que muchos amantes de la destrucción mediante el fuego ejercen durante estas fiestas navideñas o aquellos otros que sin necesidad de fiestas de por medio, ejercitan su deseo destructor sin más.


El otro día, el 30 de diciembre pasado al final de la tarde, ocurrió un incendio en una caseta abandonada de una inmobiliaria sita en el Parque Tico Medina de mi barrio natal, el Zaidín. Mi madre y hermano fueron testigos del incendio en el otro lado del parque nada más producirse. Los bomberos apagaron las llamas, pero las mismas habían reducido a escombros la estructura. El periódico Ideal al final de la noche informaba del suceso, indicando que el origen del mismo "aún no se ha determinado". No sé si esta rapidez en la escritura esconde una intención de calma social, pues durante el suceso, un testigo presencial vio cómo un individuo subido en una bicicleta lanzó algo a la caseta, provocando una inmediata deflagración.


Ese testimonio presencial me lleva a pensar en la clara intencionalidad del atentado. Los presentes y los periódicos digitales informaron que en esa caseta solían pernoctar personas indigentes. ¿Hace a este atentado un delito aporofóbico? Aporofobia es el rechazo a las personas pobres, indigentes. Imagino que la Policía estará investigando el suceso, así que hasta que el atacante no sea detenido no se podrá dilucidar. O puede que sea un pirómano sin más. Además todo ataque a un indigente no convierte al atacante o al delito en aporofóbico, pues muchas veces los indigentes se atacan entre ellos, por lo que en ese hipotético caso podría ser por venganza.


Hasta que se aclare todo, el suceso sólo se quedó en un pequeño sobresalto en dichas calles del Zaidín.



Fuente YouTube / Nino Galdón

lunes, 1 de enero de 2024

Sofía Coll con la vista puesta en Eurovisión

Todo comienzo de algo nuevo, en este caso un calendario con nuevo dígito, conlleva la esperanza y el deseo por asuntos que pudiéramos tener pausados o el comienzo de nuevos proyectos ilusionantes. Mi afición por el concurso de la canción de Eurovisión se reactivó hace unos años, y en estos últimos meses con la emoción a flor de piel por el paso continuado de melodías míticas del festival a través de mis canales auditivos, tenía puesto el ojo en la nueva edición de Eurovisión que tendrá lugar en mayo en la ciudad sueca de Malmö.


Con el deseo de haber tenido una participación propia más directa, al menos creo que podré disfrutar de dicha edición con mi presencia allí en Suecia en uno de los actos previos a la gran final. Mi querencia por la música actual es más bien escasa, por no decir nula, tan sólo me siento nostálgico de los grandes clásicos, esa música que nunca muere. En el panorama actual no veo arte por lo general, tan sólo el triunfo de la mediocridad. Y de lo poco que es digno de elogio y es respetable cuanto menos, lo puedo llegar a disfrutar mucho, pero no le veo gran aliciente para hacerme fan acérrimo. Aunque quizás hace tiempo que dejé la época de sentirme fan de nadie.


Durante las próximas semanas seremos testigos en España de la tercera edición del Benidorm Fest, el festival de música del cual sale el representante de nuestro país para el concurso eurovisivo europeo. España en los últimos años hemos enviado al festival de Eurovisión auténticos bodrios, no sólo lo digo en cuanto percepción subjetiva, pues objetivamente en los últimos 10 años sólo pueden salvarse en cuanto a posición Ruth Lorenzo y Chanel. La última palpó con sus manos una clara victoria en el festival con el "SloMo". Aquella representación de 2022, de la que en un principio despotriqué por ser más de lo mismo, letras vacuas con alta sensualidad visual fácil de vender en cuanto espectáculo, me equivoqué porque en la final pude ver que fue una gran representación muy espectacular que disfruté, y que si no hubiera sido por el apoyo popular a Ucrania a causa de la guerra que sufrían, España muy fácilmente podría haber ganado el festival de ese año y no contentarse sólo con un muy lustroso tercer puesto.


Hace menos de un mes se dieron a conocer los temas que concursarán en el próximo Benidorm Fest con la pretensión de dar el salto a Europa, interpretados por unos artistas revelados un mes antes. He de admitir que salvo un par de ellos que conocía vagamente de oídas o vista a través del panorama televisivo, del resto desconocía su existencia. Cuando en diciembre RTVE lanzó unos extractos musicales de dichas canciones, la impresión que saqué fue un "pluf" y un "ya lo tengo".


"Pluf" porque de las 16 canciones, los resúmenes de 15 de ellas no me dijeron nada. Me transmitieron la indiferencia total por insustanciales o la repulsión por ser más de lo mismo que triunfa hoy en día sin motivo merecido. Y el "ya lo tengo", es porque al escuchar la canción restante, la elegí como mi favorita para ganar el Benidorm Fest, e incluso con potenciales para poder ganar Eurovisión, y sólo con haber escuchado unos pocos segundos de la misma. No me hizo falta escuchar más. Ahora bien, cuando la escuché en su totalidad, y a falta de lo que creo pueden ser unos segundos extra en la realización final, reafirmé el poderío de la misma y mi deseo de que fuera la elegida dentro de cuatro semanas para ir a Eurovisión.


La canción se titula "Here to stay", cantada en castellano, con frases en inglés y catalán, la interpreta una joven cantante barcelonesa con mucho potencial, Sofia Coll, hija de un famoso historiador al que conocía de la televisión. Desde esta página, transmito a los que puedan leerme la gran candidata que es, haciendo partícipes de esta ilusión a todos aquellos que disfruten con este tipo de concursos. Así que espero que dentro de unos meses todo esto pueda verse reflejado en una gran celebración tras una victoria española que deseo pueda producirse de una vez por todas. Ya toca.



Sofía Coll. Fuente RTVE / escplus.es


                                            



lunes, 4 de diciembre de 2023

Apuntes genealógicos XVIII. Manuel Azaustre Muñoz

La Historia con letras mayúsculas, más allá de las personas pretendidamente ilustres que adornan los libros, está conformada por aquellas personas desconocidas para el gran público, que con su vida, su intrahistoria, dan forma a esas páginas, que la mayoría de las veces de manera dramática han sucedido en este proceso humano que continúa y que por tanto aún puede sorprendernos en los tiempos venideros. Frente a aquellos que como Fukuyama profetizaban a final de siglo el fin de la historia, ésta sigue su inexorable curso, dándonos en los últimos años unos sustos y preocupaciones que las generaciones futuras seguro tendrán que estudiar. ¿Y para qué? Siempre se ha dicho que la Historia es magister vitae, aquella que nos enseña lo que ha acontecido, y de lo nefasto, que nunca vuelva a ocurrir. ¿De qué sirven dos mortíferas guerras mundiales en el siglo XX si en estos dos años pende sobre nosotros la amenaza de una tercera? ¿De qué sirve la ONU?, aquella que sustituyó a una inoperante Sociedad de Naciones y que en las últimas décadas poco ha sabido hacer con el conflicto en Oriente Próximo que en las últimas semanas está llenando aquellas tierras de cadáveres otra vez?


Estas reflexiones vienen a mí de vez en cuando, en los momentos en que veo o leo las noticias diarias. Pero lo hacen ahora también cuando me centro en uno de esos parientes lejanos que tuvieron que vivir experiencias traumáticas en sus vidas, golpeadas por los avatares del destino y que hoy son testimonio histórico de nuestro pasado. Hace más de 4 años, el BOE publicó un listado con el nombre de los españoles que murieron durante la II Guerra Mundial en aquellos pudrideros infames que fueron los campos de concentración nazis salpicados por Europa. Una investigación plasmó el número de fallecidos españoles en el campo de Mauthausen (Austria) en 4.435, siendo 7.251 los españoles que allí fueron deportados. Y es que al complejo de campos de concentración de Mauthausen se le conoció como "el campo de los españoles".

Manuel Azaustre Muñoz. Fuente: YouTube

El protagonista de este escrito es un pariente lejano, que por desgracia tuvo que vivir, más bien sobrevivir, en aquel lugar de horror. La prensa indica que el 5 de mayo de 1945 los estadounidenses llegaron al campo y encontraron a unos 3.000 españoles supervivientes, y que muchos se quedaron en Francia a reiniciar su vida. Es el caso de este pariente, Manuel Azaustre Muñoz. Nació en 1917 en Valdemeca (Cuenca), como miembro de una rama de los Azaustre que salieron del tronco genealógico de Alcaudete (Jaén) dos generaciones atrás. Era hijo de  Antonio Azaustre Borias y de Ángela Muñoz Almonacid. Carabinero en el ejército republicano durante la Guerra Civil, al finalizar ésta es detenido en Francia una vez el país cayó bajo las garras nazis. Es deportado como digo a Mauthausen en 1940, lugar donde permanecerá hasta la liberación al final de la guerra mundial. En dicho lugar se dedicó a ser el peluquero de su barracón. Tras ser liberado, se casó en Burdeos en 1946 con María Gascón y volvió a España. Militante comunista, vivía en Madrid con su esposa, y ambos fueron detenidos por convivir con su tristemente famoso camarada Julián Grimau, detenido y ejecutado por el franquismo en 1963. En 1966 vemos en el BOE cómo a Manuel, preso en la Prisión Central de Burgos se le concede la libertad condicional. Acabada la Dictadura en España, es amnistiado en la Transición, y se establece en Francia, donde muere en Orleans en 2004.

Liberación de Mauthausen. De Cordon Press. Fuente National Geographic

Manuel era primo 6º de mi abuelo Juan López Azaustre, pues los tres descendemos del matrimonio de Francisco Azaustre e Isabel López de Villanueva, casados en Alcaudete en 1706. La familia Azaustre, y en concreto la rama de Cuenca, la investigó fielmente mi pariente Tano García, gracias al que puedo saber el nexo familiar que había con Manuel. Una vida tan intensa e interesante se apagó, sus ojos vieron sucesos tan dramáticos que creíamos ya lejanos, y sus vivencias y enseñanzas ahí quedaron para que fueran aprendidas. Pero hoy otros dramas socavan nuestra integridad, no sólo personal y humana, también como comunidad con un futuro digno por construir.

Para saber más:

https://banc.memoria.gencat.cat/es/results/deportats/2364

https://www.elmundo.es/la-lectura/2022/09/14/6318b8e0e4d4d8cb0b8b4596.html

https://www.jstor.org/stable/25703057

domingo, 19 de noviembre de 2023

Sucesos de antaño (VI). Y la muerte estaba en casa

Nuestras ciudades, además de esconder mucha historia detrás de cada monumento, esconden verdaderos dramas ocurridos tras un sinfín de edificios salpicados a lo largo y ancho de los respectivos términos municipales. Dramas familiares que suelen aparecer en las páginas de noticias de los periódicos, en los últimos años y según qué casos, algo escuetos de información debido a la protección de datos de carácter personal, pero que antes en las noticias impresas, estaban aderezadas con muchos datos que hoy ayudan a reconstruir la biografía de los que antaño vivieron, e historiar las calles de nuestras ciudades.


El otro día, gracias a la labor de recopilación que hace la página de Facebook "Efemérides Granadinas", descubrí uno de estos tristes acontecimientos que ocurren a cada momento en muchas partes del planeta. Me fijé en la efeméride correspondiente al 17 de noviembre de 1906, cuando ocurrió un desgraciado accidente, con resultado de muerte, en una fábrica de pan de la calle San Isidro de Granada. Y debido a que en la actualidad dicha calle es la siguiente paralela a la mía, quise averiguar más al respecto.

La Publicidad, 17-11-1906, página 2.

Según veo en los periódicos de la época, el día 16 de noviembre una mujer de unos 18 años, Antonia García Maguel muere accidentalmente en el horno de la fábrica de pan Mariscal, propiedad de su familia, situado en la calle de San Isidro Nº19. Atrapada su ropa accidentalmente en el cilindro mecánico del motor de amasado, e intentando escapar, fue lanzada violentamente contra un escalón, cuyo golpe le causó heridas graves en el cráneo que le provocarían la muerte horas después, ya del día 17.


Dado que el suceso ocurrió en un lugar tan cercano a mi discurrir diario, quise acercarme para ver in situ el lugar e intentar visualizar la Granada de aquella época. Según vi en la calle, la numeración de las fincas ha cambiado, pero intuí que el actual Nº27 fue el antiguo Nº19, ya que el actual Nº25 figura además como el antiguo Nº17. Es decir, justo detrás de la que hoy es mi vivienda, un edificio que hoy está en obras de reacondicionamiento, y que en 1906 sería totalmente diferente, pues el actual que está siendo reformado, según veo en Google Street View se asemeja a los bloques de viviendas construidos durante el franquismo.

Calle San Isidro de Granada en diciembre de 2021. Fuente: Google.

Calle San Isidro de Granada en la actualidad. Foto de mi archivo

El padre de Antonia era Miguel García Sabán Mariscal, empresario del pan. En la prensa antigua aparecen muchos anuncios de sus negocios. En 1895 tenía la fábrica de pan "Nuestra Señora de Gracia" en el Callejón de Prados Nº30, junto a la placeta de Gracia. La factoría sufrió en abril de 1896 un incendio que pudo ser apagado sin lamentar más desgracias que las materiales. Ya en 1900 tenía la fábrica de pan "La Espiga de Oro" en la calle Nueva de San Antón Nº11. A final de ese año el Ayuntamiento le concedió la autorización para establecer un horno para cocer pan cerca de allí, la calle de San Isidro, lugar que aquí nos ocupa. Era un lugar en donde en 1896 vivía el maestro de Primera Enseñanza Antonio Sánchez Balbi y su familia. En ese lugar hoy ocupado por obreros y turistas en búsqueda del jamón asado del Bar Ávila, es donde falleció la pobre Antonia, sin duda con muchas cosas que le quedaron por hacer en su vida. Pero una lamentable accidental casualidad truncó todo lo que pudo ser. Son las pequeñas historias de gente que pasó por este mundo.

Anuncios de las fábricas de pan de Miguel García Sabán Mariscal. Izquierda: La Publicidad, 23-5-1895, página 4. Derecha: La Alianza, 22-4-1899, página 4.

sábado, 11 de noviembre de 2023

La Tierra desde el cielo (XIII): Rumbo a París

Quiero rescatar para esta sección de mi blog un par de impresiones visuales atractivas para mi mente, que pude disfrutar en uno de esos pocos viajes que he podido hacer en avión. Buscando fotografías antiguas (si por antiguas se pueden considerar las que hice hace tan sólo 10 años), reparé de nuevo en las que realicé con una cámara digital de no muy buena calidad en uno de esos escasos viajes que llegué a realizar.


En la primavera de 2013 emprendí un viaje-aventura a Francia, para visitar a mi hermano que residía en París con una beca Erasmus. El destino era el aeropuerto de Beauvais, y el origen el aeropuerto de Málaga. La suerte que tuve es que en la trayectoria entre ambos lugares se cruzaran en mi visual dos emplazamientos tan queridos por mí, por sentimientos bien distintos.


Como un adulto con mente cuasi infantil en cuanto a lo inquieto por ver cosas nuevas, transcurría mi vuelo mientras constantemente me encontraba asomado a la ventanilla intentando descubrir los lugares por los que íbamos sobrevolando. Cuál fue mi sorpresa al descubrir que sobrevolábamos Baños de la Encina, localidad jiennense que consideraba y considero mi pueblo, pues era el pueblo natal de mi abuelo paterno, aquel en donde yo había pasado grandiosos momentos familiares, y donde aún vivían primos y tías-abuelas. Aunque la visión que muestra la imagen que cuelgo es algo difusa, se puede contemplar con poco detalle pero en su totalidad la localidad, situada al amparo del pantano del Rumblar, en las estribaciones de Sierra Morena. Fue en la lejanía que me daba la posición del avión desde donde intentaba encontrar de casualidad "mi pueblo", pues dada la trayectoria que emprendíamos cabía dicha posibilidad. Así que en los primeros momentos del viaje me encontraba buscando algún núcleo poblacional en las cercanías de algún embalse, que me permitiera reconocerlo. Tras pasar por varios, la imagen que se abrió ante mí me llamó la atención, y pude confirmar que era mi buscado Baños de la Encina al observar con cierta dificultad el milenario castillo andalusí por el que es famoso el pueblo. Fue emocionante poder contemplar lugar tan querido y añorado desde las alturas, el lugar donde nacieron muchos de mis antepasados, la zona de la Campiñuela donde se conocieron mis abuelos, todos aquellos lugares donde mis ancestros realizaron sus vidas.

Y el viaje seguía. Mi mente, tranquila en cierta manera por haber podido descubrir al Baños de la Encina que quería ver, siguió discurriendo por las altitudes de nuestro país, atravesando nubes que cubrían las vidas de todos los que abajo se encontraban, montañas nevadas, y llegando al Cantábrico, pude comprobar con satisfacción que sobrevolábamos otro lugar muy querido por mí, San Sebastián. No me unía vínculo familiar con la capital guipuzcoana, pero era una ciudad que amaba, y que soñaba con poder vivir en ella. Ya la había visitado en dos ocasiones, la última tan sólo dos meses atrás, pero poder contemplar la bahía de la Concha desde las alturas, con su característica y reconocible Isla de Santa Clara, y el río Urumea partiendo la ciudad en dos, daba un característico regusto emocionante a mi vuelo. Tras dejar España, los cielos de Francia nos dejaron pasar para poder disfrutar las maravillas que el país vecino nos ofrece. Eso fue otra historia.

martes, 3 de octubre de 2023

Apuntes genealógicos XVII. Antonio Maíllo Cañadas

En la investigación genealógica que llevo ya de años, un elemento que facilita el hallazgo de datos recientes es bucear en páginas web de diversa índole, ya sean de noticias, boletines oficiales o prensa histórica. A través de ellas resulta sencillo encontrar nombres de posibles parientes de cualquier grado, sobre todo si se han dedicado o dedican a la res publica, a la política. No sólo los encontraremos por sus intervenciones y actuaciones durante su carrera política, en el caso de que hayan conseguido cuotas de poder, también en diversos boletines y noticias aparecen las candidaturas completas de las diversas formaciones que concurren en los diferentes niveles de gobierno, conociendo así quizás a familiares que han intentado dedicarse a defender los intereses de su electorado y que no han conseguido los votos suficientes, en unas candidaturas por las que sabremos la ideología que profesan, dando de este modo color genealógico a la historia familiar. Muchos hemos concurrido en listas políticas para la administración más cercana al ciudadano, la de los Ayuntamientos. En cambio un pequeño número de los candidatos han conseguido su acta de concejal, sirviendo quizás esta experiencia de catapulta al estrellato (en el mejor sentido del término, aunque muchas veces la política es vivida como un espectáculo), ya que la droga del poder o el intenso afán de dedicación al ciudadano hacen que muchos de estos políticos den el salto a administraciones de otro nivel, ya sea autonómico o estatal, continuando así su cursus honorum.


Yo que he sido una persona a la que le ha interesado la política y las noticias, supe de la existencia de un importante político en nuestra región andaluza cuando yo ya me sentía defraudado por la misma y un poco  huérfano de referentes. En esos tiempos, cuando mi investigación genealógica era más frenética, intuí que el diputado andaluz y coordinador general de IULV-CA Antonio Maíllo Cañadas podría ser descendiente de personas nacidas en Alcaudete (Jaén), de donde provenían mis ancestros Azaustre. Al encontrar en registros antiguos algunos Maíllo Azaustre, se me ocurrió preguntarle directamente a él, y me indicó que efectivamente él descendía de Azaustres de Alcaudete, pero no por su línea paterna como me parecía, sino por su línea materna. Y efectivamente, gracias a la gran labor investigadora de mi pariente el genealogista Tano García, supe del nexo exacto entre Antonio y yo, un nexo bastante lejano, pues hay muchas generaciones entre nosotros. Somos primos 8º's, pues ambos descendemos del matrimonio de Francisco Azaustre e Isabel López de Villanueva, casados en Alcaudete en 1706.

Antonio Maíllo. Fuente: Público

Antonio, nacido en Lucena (Córdoba) en 1966 se licenció en Filología Clásica en la Universidad de Sevilla. Bien pronto inició su dedicación al ciudadano y se convirtió en concejal de IU en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) en los años 90. Ya en los 2000 fue concejal también de IU en Aracena (Huelva). Su salto a la política regional fue en 2013 cuando se convierte en coordinador regional de IU y dos años más tarde fue el candidato por su partido a la presidencia de la Junta de Andalucía. Admito que no le voté, pues tenemos ideologías diferentes, pero consigue su acta de diputado regional, dejando al poco su labor parlamentaria en pausa por un cáncer que le diagnosticaron y por el que tuvo que recibir tratamiento. Tiempo después seguiría como diputado y portavoz, entonces de la confluencia izquierdista Adelante Andalucía, en la legislatura en la que el PP por primera vez en la Historia accedió a la presidencia de la Junta. Antonio abandonó la política y volvió a su profesión, la docencia en Institutos, en concreto de algo tan defenestrado en la educación de hoy en día como es el latín, lengua muerta y en retroceso educacional, siendo la continua falta de dicha nuestra cultura clásica en las aulas uno de los factores por los que creo estamos perdiendo el rumbo como sociedad. Es la eterna lucha entre las Humanidades y otras ramas del saber en una sociedad tan tecnológica y cada vez menos humana. Temo el final de esa batalla, pues tal como veo el panorama actual, no querría vivir en un mundo que olvide lo que fuimos y lo que somos. Observando que Antonio dejó la política para volver a su profesión como profesor, compruebo que es una persona que su interés ha sido y es el ciudadano y su desarrollo como persona. Enhorabuena por lo tanto.

Antonio Maíllo. Fuente: InfoDiario

Para saber más:

https://es.wikipedia.org/wiki/Antonio_Ma%C3%ADllo

https://es.linkedin.com/in/antonio-maillo-ca%C3%B1adas-8b201611a

domingo, 1 de octubre de 2023

Apuntes genealógicos XVI. Juan Antonio Barranco Posada

En mi repaso habitual de personalidades afamadas que he ido descubriendo en mi parentela en ese cada vez más inmenso árbol genealógico, traigo el caso de otro primo lejano por el que me llamó la atención saber de su existencia, pues suponía que en "la familia" había más toreros de los que me hubiera gustado tener. Tener ya a un primo torero como José Antonio Canales Rivera (Apuntes genealógicos XIII) podría parecer incómodo para alguien que propugna la eliminación de la tauromaquia y demás festejos taurinos como yo. Pero que quede claro que mi lucha es contra dichos modos de vida, no contra las personas, obviamente.

Juan Posada. Fuente: Diario de Navarra

La persona a la que me refiero en este momento es Juan Antonio Barranco Posada. Torero más conocido por su alias de Juan Posada. Nació en Sevilla en 1931, miembro de una familia con raíces onubenses y sevillanas que previamente y por el lado que me toca, también fueron granadinas. Juan Posada era hijo del onubense Juan Barranco Herrera y Rocío Posada Carnerero, y es ese apellido Herrera el que nos une, pues el torero era primo 3º de mi bisabuela materna Aurelia Azaustre Herrera, descendiendo nosotros tres del matrimonio de Francisco Herrera Sánchez y María Antonia Pérez Moreno, casados en Granada en 1803 y ya citados en mi blog el pasado mes de julio en otra entrada de esta sección. Desde pequeño tuvo que asimilar la afición por el mundo del toreo, le vino de herencia. Su padre Juan Barranco Herrera era novillero, y por parte del otro lado de su familia, la materna, era sobrino de toreros de la época como los hermanos Faustino, Francisco y Antonio Posada Carnerero. Se casó en la iglesia de la Concepción de Madrid en 1956 con María Maravillas López de Sá Portillo, nieta del II Marqués de San Eduardo y sobrina de una víctima mortal de los GRAPO, además de pariente de los luego actores Alfonso Bassave y Manu Baqueiro. En 1953 Juan Posada sufrió una grave cornada en Sevilla, y dejó los ruedos muy pronto y su herencia torera la transmitió a su descendencia, pues un hijo suyo y dos nietos han seguido en el mundo de la tauromaquia como toreros. Ya en sus últimos años, además de como empresario agrícola, Juan Antonio hace las veces de periodista taurino, pues se licenció en Ciencias de la Información, publicando sus crónicas en el momento de su muerte en el periódico La Razón. Además colaboró con otros medios como en RNE, Diario 16, Tiempo,... Muere en Madrid en octubre de 2009, así que en breves días se cumplirán los 14 años de su fallecimiento.


Sirva este breve escrito como recuerdo a su persona.

Juan Posada vistiéndose antes de una novillada en Sevilla. Fuente ABC, 31-12-1950.

Juan Posada en diario Patria 1-6-1952 pág. 6.

Para saber más:

http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Barranco_Posada

http://elpaseilloenlared.blogspot.com.es/2014/03/posada-en-el-recuerdo-de-los-onubenses.html

http://www.diariodesevilla.es/article/sevilla/539484/fallece/torero/y/periodista/sevillano/juan/posada.html

http://www.hoy.es/v/20101219/toros/posada-dinastia-torera-20101219.html