lunes, 16 de enero de 2023

Apuntes genealógicos VII. María Antonia de Zayas Ossorio-Calvache

Cuando empecé a investigar mi genealogía, recuerdo que algunos de mis familiares que supieron de mi nuevo pasatiempo investigador, comentaron medio jocosos, que estaría bien si encontraba algún antepasado de linajuda familia de la que poder heredar algún bien económico. Y es que mi núcleo familiar y mis ancestros más inmediatos han sido trabajadores de clase humilde y en algún caso de trabajadores que llegaron a clase media, y alguno algo más. Aunque han pasado ya 10 años de mis primeras búsquedas en serio, aún es pronto para hablar de algún ascendiente que perteneciera a los peldaños más altos de la escala social, aunque hay varias posibilidades en investigación que hace falta aún confirmar.


Cuando uno tiene algo de tiempo, y además las facilidades tecnológicas de hoy en día lo permiten, es fácil encontrar rápido posibles coincidencias o vínculos familiares, sobre todo si es gracias a tirar del hilo a través de apellidos poco frecuentes, buscando en viejos documentos llenos de historia. Esa fue la manera por la que descubrí mi parentesco relativamente cercano (genealógicamente hablando) con alguien perteneciente a la nobleza, personajes pudientes de mi ciudad, y además descendientes por otra rama, de un famoso linaje. Dado que estuve investigando el apellido Medina, perteneciente a mis ancestros de Albolote y Cúllar Vega a principios de siglo XIX, de casualidad descubrí que una famosa mujer de Granada descendía de otros Medina de dichas localidades. Así que por ello se me activó el radar genealógico.


Esta mujer, que se llamaba María Antonia Zayas Ossorio-Calvache, era hija única de Francisco Zayas Delgado, la cual heredó un gran patrimonio disperso por toda la provincia. Su padre, también pariente mío, llegó a ser concejal del Ayuntamiento de Granada, y el abuelo paterno de ella (casado con una pariente mía), Mariano Zayas de la Vega, fue alcalde de Granada, presidente de la Diputación y senador. Por su lado Zayas, descendía de los Fernández de Córdova, parientes por tanto del afamado Gran Capitán. María Antonia al morir en 1979 sin descendencia, dejó todo su patrimonio para crear una institución benéfica para personas necesitadas de la Tercera Edad, la actual Fundación Zayas. Tanto ella como su padre murieron en su casa de la placeta de San Agustín de Granada, así que ella fue vecina de mis bisabuelos materno-paternos, habitantes del edificio contiguo de dicha plaza.


En el momento de dar con ella creí ver que esta mujer y su padre pudieron ser parientes míos por parte de mi padre por la concordancia de apellidos, así que empecé a consultar documentación antigua, conseguida por internet, y llegado a un punto difícil de traspasar para mí, obtuve el dato buscado durante bastante tiempo gracias a mi ex compañero de carrera y genealogista Agustín Rodríguez Nogueras, que había investigado los libros parroquiales de Cúllar Vega. De este modo pude confirmar que María Antonia y yo descendemos del matrimonio de Juan Manuel Martín de Medina y María Antonia Zamora (casados en 1791). Yo de su hijo Diego Medina, y María Antonia de la hija, María Martín de Medina. Por tanto Francisco Zayas Delgado fue primo 2º de mi tatarabuela Trinidad Casado Medina, y María Antonia Zayas fue prima 3ª de mi bisabuela Trinidad Junco Casado.

María Antonia de Zayas Ossorio-Calvache hacia 1911. Fuente: página web Fundación Zayas

Curiosidades genealógicas aparte, tener tal parentesco en nada cambia mi vida, sólo lo haría a un presuntuoso con ínfulas y ganas de sacar rédito. Creo que la nobleza no se demuestra con la sangre, pretendidamente azul, sino con el corazón que la bombea.

Francisco Zayas Delgado, padre de María de Zayas, vestido como Caballero de la Orden de Santiago, hacia 1893. Fuente: gentileza de Alfredo Rodríguez Villegas

El matrimonio de los abuelos de María Antonia fue de los llamados morganáticos, pues mis Medina, creo que labradores y pequeños propietarios de la Vega granadina enlazaron mediante esta boda con una familia de noble abolengo como los Zayas-Fernández de Córdova, por tanto era un matrimonio desigual, como se puede comprobar en el expediente matrimonial de dicha pareja.


Mi investigación genealógica para conocer mi nexo con María Antonia, con la valiosa ayuda de Agustín, además se vio favorecida documentalmente gracias al trabajo que realizó Alfredo Rodríguez Villegas, que se me adelantó en el tiempo e hizo algo que yo pretendía hacer, investigar sobre dicha mujer. Pero admito que su trabajo, reflejado en su libro Linaje y biografía de Doña María de Zayas... (Granada, 2022) es mucho mejor de lo que yo nunca hubiera podido realizar. Así que enhorabuena a él y muchas gracias a Agustín y Alfredo.

Logo de la Fundación Zayas. Fuente: página web de la propia Fundación

martes, 10 de enero de 2023

La penumbra sobre el Hotel Corona de Aragón

Descubrir ciudades nuevas es un placentero pasatiempo que tengo, ver sus monumentos, patearme sus calles mientras me empapo de su característica idiosincrasia, de su ambiente que lo recubre todo.


Hace ya casi 12 años fue cuando pisé por primera y única vez una de las ciudades más importantes e históricas de nuestro país: Zaragoza. El par de jornadas que por allí anduve, en otras circunstancias hubieran valido para conocer someramente lo más importante de la urbe. Pero por compromisos políticos que no vienen al caso, tengo pospuesto todo aquello que no pude conocer para una mejor y espero próxima ocasión.


En aquel tiempo yo ya llevaba años investigando acerca del terrorismo, y como amante de la historia de mi país fui conocedor en su momento de un suceso que pasó a las páginas más negras de la Historia de España. En julio de 1979 ocurrió un voraz incendio en el Hotel Corona de Aragón de Zaragoza, con un saldo catastrófico de más de 80 muertos y más de 100 heridos. Era uno de aquellos acontecimientos trágicos que aparecían en las crónicas de sucesos de los periódicos, sucesos tristemente habituales en la época. En mi investigación juvenil supe del vuelco que dio el caso, pues dadas las circunstancias existía la sospecha de que fue un incendio provocado. La investigación de la época, y a pesar de que hubo llamadas telefónicas reivindicando el atentado en nombre de ETA, dictaminó que el fuego fue fortuito a partir de un incendio en la churrería de la planta baja, incendio que se extendió al resto del edificio causando así tanta muerte. Pero las víctimas fueron reconocidas en el año 2000 gracias a la Ley 32/1999 de Solidaridad con las Víctimas del Terrorismo, reabriendo así el caso y transmutándolo de catástrofe accidental a posible atentado. Años después, el Tribunal Supremo indicó que el incendio fue intencionado. Éste se extendió gracias a un agente externo, un acelerante utilizado ex profeso, viéndose así la intencionalidad del mismo.

Fuente:https://www.hoyaragon.es/noticias-sucesos/incognitas-atentado-terrorista-del-hotel-corona-de-aragon/

En cuanto a la autoría, es hoy día desconocida, muchas víctimas y políticos achacan el ataque a ETA, o a grupos como el FRAP. Yo en cambio tengo mi propia hipótesis, sumamente delicada e incómoda, y que es compartida por otros. Pienso que el efímero FRAP, de capa caída en aquella época no tenía la capacidad de cometer un atentado de esta magnitud. Y en cuanto a ETA, en esos años de la Transición es cuando más fuerte estuvo (eran los llamados Años de Plomo), pudo haber realizado un atentado de una envergadura tal (en el pasado había incendiado y atacado establecimientos como el Club Marítimo El Abra, utilizado cócteles molotov), pero infiltrarse de incógnito en un edificio que en teoría debería estar vigilado y causar un incendio desde dentro me lleva a dudar de la capacidad logística de esta banda terrorista.


Así pues las llamadas reivindicando el atentado en su nombre, pienso que pudieran ser para adjudicarle el atentado como un acto de falsa bandera, y que el mismo en verdad lo cometieran personas del entorno de las altas esferas del Estado, militares o elementos ultras del búnker franquista. Estamos hablando de una época con un constante ruido de sables, ultraderechistas que pretendían una involución en la Transición, la intentona golpista Operación Galaxia que pretendía parar las reformas democratizadoras del país fue desmantelada apenas unos meses atrás. Y es en este punto, cuando hay que recordar que en el mencionado Hotel se alojaban muchas familias de militares por el acto de entrega de despachos en la Academia Militar de Zaragoza, entre ellas la propia familia Martínez-Bordiú Franco, entre la que se encontraba Carmen Polo, viuda del dictador Franco, familia que pudo escapar del incendio.

Fuente: https://www.zaragoza.es/ciudad/usic/detalle_Noticia?id=223768

Esta hipótesis no confirmada que manejo, convertiría al incendio del Corona en el atentado terrorista más mortífero ocurrido en España hasta entonces (en 2004 le superaría el atentado del 11-M, y eso sin contar a las casi 600 víctimas mortales del accidente aéreo de Los Rodeos en Tenerife en 1977, ocurrido en origen a causa de la explosión de una bomba del MPAIAC en el Aeropuerto de Gran Canaria). Y si la hipótesis de la autoría ultraderechista se confirmara, repito aún sólo es una hipótesis de trabajo, convertiría al suceso además en un intento de golpe de Estado, pues con las llamadas adjudicándoselo a ETA, azuzaría así a las fuerzas militares, que hartas y golpeadas por el terrorismo nacionalista y de extrema izquierda, pedían un golpe de Estado que volviera a la situación anterior a la muerte de Franco.


¿Se llegará a saber algún día la verdad? ¿Fue ETA, fue la extrema derecha? Si es como pienso y es el segundo caso, sería un grave acto de traición de aquellos que se decían garantes de la seguridad del país. ¿Se les fue quizás de las manos la magnitud del atentado a unos o a otros?, y de ahí la nula intención por aclarar el asunto. Las víctimas, sus familias y la Historia piden no sólo el recuerdo, también la verdad. Todo esto me viene a la mente al recordar cómo sorpresiva y fugazmente pasó ante mí la silueta del antiguo Hotel Corona de Aragón (hoy Meliá) en mi viaje en taxi durante aquella madrugada de 2011 cuando pasábamos por la avenida César Augusto, hoy tranquila, otrora lugar de espanto. El Hotel apareció como una figura fantasmal en la noche, pues pase el tiempo que pase, siempre será el espectro de un cruel momento de la Historia de España.

martes, 3 de enero de 2023

Año nuevo incendiario

Es algo tristemente habitual. Y no hablo de los ataques de kale borroka que los Jarrai batasunos cometían cada día en el País Vasco y Navarra. Hablo de los incendiarios que pululan por el resto de nuestras geografías, sin más adscripción política que la de hacer daño o vanagloriarse ante su ímpetu pirómano. Hacía ya tiempo que no me cruzaba con los restos "festivos" de ese animal humano que nos rodea y convive en franca armonía con nosotros, el cabestrus hispanicus. Forma parte de una especie que abunda concretamente en aquellos países en los que ante una falta de mejores cosas que hacer (o quizás porque ya se tiene de todo que hacer), se deleitan en demostrar a los demás lo bellacos que son, haciendo el mal allá por donde pasan, sin más fin que el de recrearse en el daño per se.


Ese ser primigenio, heredero directo de nuestros ancestros simiescos y lleno de testosterona que demostrar, a falta de materia gris de la que presumir sabiamente, hace alarde de sus conocimientos en la creación del fuego intentando asemejarse al titán Prometeo, pero en vez de ser uno moderno que nos ilumine el futuro, su llama iluminadora no es más que el fuego que existe en lo más profundo de la cueva donde aún habita.


Así de esta manera, ayer día 2 de enero, cuando me disponía a levantar mi trocito de país con mi esfuerzo diario, como digo, me crucé con los restos que habían dejado dichos seres, en concreto en la avenida de Madrid frente a la actual Escuela de Posgrado. Allí, pocas horas antes quemaron dos contenedores, uno de los cuales aún permanecía con su esqueleto ennegrecido. El mismo seguramente era de reciclado de papel, pues algún libro quedaba disperso por el suelo, evocando aquellas masivas quemas de libros del pasado. Viva imagen del cerebro del incendiario, evitando en este caso que un libro, sea de la temática que sea, pueda reciclarse en otro bien esencial. El incendio provocado, dañó ligeramente el árbol colindante, y quemó por completo la parte trasera de un vehículo aparcado al lado. "¡Qué buena manera de empezar el año!", pensaría seguramente su afligido dueño.

De seguro que estas alimañas, henchidas de heroísmo y hombría habrán pensado que los barrenderos, bomberos y chapistas necesitan trabajar, de ahí su generosa dádiva festiva. Bueno, que ellos sigan a lo suyo, que los dentistas, policías y funcionarios de prisiones también han de seguir con su tarea. Así nos va.



jueves, 29 de diciembre de 2022

De nuevo ante un final de año

El reloj y el calendario nos dicen que dentro de muy poco cambiarán convencionalmente unas cifras que sitúan nuestra vida en unas coordenadas temporales. Y a veces ese cambio lleva a pensar que el tiempo en cierta manera va a recomenzar. Pero ese tiempo de vivir es un recordatorio que lo ya pasado no ha de volver, y que lo que queda es una cuenta que corre rápidamente, ¡1!, y ya se ha pasado un mes más, y para cuando quieres recordar, ya han pasado tres.

Granada, diciembre, la Navidad

Los proyectos neoanuales, de ilusionantes deseos, pronto dormirán en el cajón el sueño de los justos. Todo ese enérgico deseo por la nueva oportunidad de vida quedará diluido en el discurrir de la misma. Aunque con perseverancia y dedicación, alguien pueda cumplir quizás alguno. Cuando ya vayas por el quinto mes, lejos quedan ya esas ilusiones, unas cumplidas, otras por cumplir, y otras que nunca llegarán a realizarse. El verano al fin llega, con esperanza solar para muchos, mientras que a otros, presurosos estaremos de la llegada del frío helador. Y es que siempre he preferido el frío en el exterior con su consecuente y buscado calor interno, que un calor estival que apesadumbre todo mi ser allá por donde vayas.


Como verás, los meses van a una velocidad de vértigo, y cuando quieres darte cuenta, las últimas hojas de la agenda hacen su aparición y el grosor de la misma cada vez es más fino. Ese libreto que es en definitiva el resumen parcial de una vida, cada vez tiene menos hojas que rellenar. La noria del tiempo va a dar otra vuelta, de nuevo llega un 31 de diciembre.....el punto final.... el punto de partida.

Granada, diciembre, y el ursinho carinhoso que me representa

¿Qué he hecho este año? ¿Hay algo de lo que sea digno mencionar o recordar? No desesperes ante una fecha tan simbólica, pero no decaigas, pues otra agenda con sus 365 días tendrás que rellenar, pero hazlo, pues no sabes por cuánto tiempo más. No sabes en cuál de esas secciones diarias de papel llevará inserto el día de tu final en tu exigua biografía. Haz que esas jornadas merezcan la pena vivirlas.


A todos mis lectores, amigos, deseo tengáis un magnífico año 2023.


Fdo: Francisco J. Canales-"Azaustre"

miércoles, 28 de diciembre de 2022

La Tierra desde el cielo (XII): Río de Janeiro

No quiero dejar terminar el año sin plasmar por escrito mi grandioso epílogo brasileño, rememorando gráficamente las impresiones aéreas que pude disfrutar desde el cielo de Río de Janeiro en ese soleado y veraniego día del marzo austral.

Tras despegar del helipuerto, sobrevolando el lago en dirección a la playa de Ipanema

Maravillado tras mi experiencia sobre las cataratas de Iguazú en mi primer vuelo de helicóptero, supe allí que también en Río la empresa Helisul ofertaba vuelos en helicóptero que sobrevolaban la ciudad. Así pues, no podía irme de allí sin la experiencia de ver tan grandioso lugar en un medio aéreo al que tomé gusto.

Maravillado sobrevolando la ciudad de Río

Así, en mi último día carioca, despegamos con el helicóptero desde el helipuerto de la empresa junto al Lago Rodrigo de Freitas. Al igual que la primera vez, en esta segunda ocasión también tuve la suerte de ir de pasajero junto al piloto, sentado sobre el morro del helicóptero, disfrutando pues una panorámica espléndida a ambos lados, de frente y bajo mis pies.

Volando hacia el Cristo Redentor en la cima del Corcovado

En un primer momento el piloto nos llevó a sobrevolar las playas de Ipanema y Copacabana, con miles y miles de personas disfrutando allá abajo, cerca de la costa, las islas Cegarras, y más allá la inmensidad del Atlántico que lleva a la Antártida. A continuación, el helicóptero viró en dirección al objetivo del vuelo, que no era otro que sobrevolar al Cristo Redentor en lo alto del cerro del Corcovado. Fue impresionante ver aquel majestuoso monumento desde tantos metros de altura, cuando el día anterior me encontraba bajo él, en el mismo lugar donde ahora muchas personas cual hormiguitas pululaban a su alrededor. Al este, a donde el Cristo abrazaba, la ciudad se extendía hasta los macizos del Pan de Azúcar, otra gran atalaya natural desde la que pude disfrutar la ciudad previamente.

Sobrevolando el Corcovado

Tras un breve pero inolvidable vuelo, de nuevo en la realidad tangible del suelo, me dispongo a despedirme de la ciudad y del país con un bello atardecer en la playa de Copacabana. Espero volver algún día, pues me quedó mucho por descubrir.

Proceso de aterrizaje en el helipuerto

martes, 13 de diciembre de 2022

La Tierra desde el cielo (XI): de Recife a Río de Janeiro

Siempre me he considerado poco afortunado en cierto sentido, pues a pesar de que me encanta viajar y poder hacerlo en avión, en mi vida pocas veces he utilizado este medio de transporte. Pero en cuestión de un mes escaso a principios de este año, este déficit aéreo lo he cubierto con gloria y satisfacción, llegando a sobrarme dicho deseo en los dos vuelos transoceánicos, que resultaron ser realmente cansinos.

Sobrevolando Recife tras el despegue desde su Aeropuerto

Tras haber disfrutado de hermosos paisajes, dunas y playas paradisíacas en la zona nordeste de Brasil (básicamente Natal, Recife y aledaños), continuaba mi aventura a través de ese inmenso país.  Allí en la lejanía de Recife viví un acontecimiento tan triste, dramático y preocupante como fue el inicio de la guerra e invasión de Rusia contra Ucrania. Un hecho que como todos, venía ya desde hacía semanas observando ocurriría y que aunque no por esperado, dejó de ser impactante, cogiéndome tamaña histórica noticia fuera de mi hogar. Tras una triste despedida de una persona verdaderamente querida  que me había acompañado todos esos días, proseguí mi ruta a través de los aires desde el Aeropuerto de Recife.

Varios momentos del trayecto entre Recife y Río de Janeiro

Como despedida de aquel grato lugar, pude disfrutarlo sobrevolando aquella ciudad acogedora, observando los grandes edificios junto a las desorganizadas favelas. Y en el horizonte, el inmenso Atlántico, a mi izquierda la gran masa acuática que separaba dos mundos, el mío y en el que yo me encontraba. Sobrevolando la línea de la costa, sobre grupos de barcos fondeados, grandes y pequeñas nubes sobre regiones desconocidas y por conocer, me acercaba a mi último destino, la siempre bella Río de Janeiro. La emoción e incertidumbre se apoderaban de mí conforme el avión se acercaba a tierra. Por fin, la ciudad que desde hacía mucho quería conocer estaba ya bajo mis pies, recibiéndome el Cristo Redentor con sus brazos abiertos.

Llegando y aterrizando en Río de Janeiro

miércoles, 7 de diciembre de 2022

La Tierra desde el cielo (X): de Iguazú a São Paulo

Si espectacular resulta ver de cerca y casi poder palpar un paraje tan bello como el Parque Nacional de Iguazú, la partida desde su aeropuerto no debe apesadumbrar en demasía, pues el espectáculo puede continuar si uno tiene la suerte de ir sentado junto a la ventanilla del avión, como por fin me ocurrió el pasado mes de febrero en mi viaje americano.

Imagen del río Iguazú tras haber despegado desde su Aeropuerto

La lotería de los asientos me regaló tan bello panorama, pero como contrapartida éste se vio eclipsado por los berridos en portugués de un crío muy llorón en la fila delantera. (Nota mental: No olvidar para esos casos unos buenos auriculares con música ambiental, jazz o chill out.)

Imágenes del río Iguazú y vistas desde el avión rumbo a São Paulo

Paisajes tan verdes y exuberantes que desde las alturas te dan la sensación que aún aquello es virgen y la mano europea no ha puesto pie allí. La envergadura del río Iguazú, con sus múltiples meandros, me acompaña absorto durante un buen rato. Pero allá a lo lejos se vislumbran inmensas y amenazadoras nubes negras. Con la lógica preocupación que en nuestro rumbo a São Paulo tengamos que atravesarlas, ésta se me acelera al percatarme que las destellantes luces que allá a lo lejos entre las nubes resplandecen no son cohetes que celebren alguna hipotética fiesta de las localidades de más abajo. Cuando veo que dichos fulgores se extienden acompasadamente en ese gran cuerpo nuboso, me acuerdo del dios Zeus y su potente brazo ejecutor.

Llegando a São Paulo

Tras la primera alarma, ésta se transforma en tranquilidad, pues las nubes permanecen lejanas y no perturban nuestro vuelo. Una tranquilidad que intuyo puedan disfrutar los habitantes que más abajo de ellas tengan al poder cobijarse en sus casas. El sol, al fin, se pone en su cíclico discurrir, y la oscuridad reinante en el exterior me adormece mientras de vez en cuando los mudos relámpagos de la lejanía son como pacíficas e hipnóticas lucecitas que coadyuvan a tan placentero propósito.

Por fin, tras un vuelo no muy largo, y tranquilo, a pesar de las cuerdas vocales del delantero infante; las nubes, verdes bosques y aisladas luces de pequeñas localidades, dan paso a masivas aglomeraciones lumínicas. Es lo que me indica que estamos llegado a São Paulo y su área metropolitana. Y con la luna velando sobre nosotros, por fin llegamos a Guarulhos, hogar dulce hogar. Aunque no por mucho tiempo, pues horas después sigue mi aventura americana. De nuevo en un avión iré rumbo norte a descubrir nuevas y bellas cosas.

Imagen aérea después de haber despegado del Aeropuerto de Congonhas