lunes, 1 de mayo de 2017

La Tierra desde el cielo (V): Arcachón (Francia)

"Si yo pudiera volar....", podría decirse que siempre ha sido uno de los sueños eternos del ser humano. Por eso, cuando tengo la oportunidad de subirme a uno de esos enormes pájaros metálicos alimentados por queroseno, disfruto de la experiencia como si un niño fuera en un columpio nuevo. Hace pocas jornadas experimenté de nuevo el vigor de los motores del avión mientras recorría la pista de despegue con el morro apuntando al cielo. Y también, todo lo que hay más allá de la ventanilla y se va haciendo muy pequeño y distante. ¡Qué placentero y pacífico se ve todo desde las alturas! No me extraña que uno esté deseando 'volar' y sentirse libre. Del viaje último que realicé en avión, entre Madrid y Berlín, el trayecto de ida fue el más impactante de los dos, toda vez que siendo de día, se podía observar con detalle aquello que se mostraba más allá del fuselaje del aparato.

Mar de nubes sobre el Océano Atlántico y la costa de la Aquitania francesa. En la foto, abajo en el centro la Duna de Pilat y el extremo del Cabo Ferret.


El tráfico aéreo se hacía patente. No sólo se observaban de vez en cuando las estelas que la condensación provocada por los motores de otros aviones habían dejado en el cielo a su paso, sino que a veces nuestro propio avión volaba relativamente cerca de otro aparato en vuelo, o incluso por debajo o encima de aquellas estelas que otros aviones habían dejado unos momentos antes en el lugar por donde entonces pasábamos. Es el cruce de caminos de miles de vidas en vuelo, sueños y anhelos personales de un lado para otro del mundo.

Sobrevolando la localidad de Arcachón frente a la Bahía homónima. En la parte de arriba de la foto el Cabo Ferret.


Uno de los momentos más llamativos del trayecto de ida fue al fijarme en un lugar concreto de la geografía que abajo se me desplegaba. Entonces, erróneamente y extrañado pensé que podría tratarse de alguna zona de la costa oeste de Italia, creyéndolo por la ruta imaginaria que tracé en mi mente y que estaría llevando el avión. Pues en primer lugar pensé que el avión no sobrevolaría el mar, porque imaginaba que cruzaría los Pirineos y atravesaría el continente europeo siempre sobre tierra. Pero al ver al poco de despegar que bajo nosotros se encontraba la inmensidad del mar, pensé se trataría del Mediterráneo, pues Berlín está al este de Europa, y que la línea costera que de repente aparecía era de alguna localidad del NO de Italia, dado que el avión volaba rumbo norte y la costa se abría hacia el oeste. Pero en el viaje de regreso, ya de noche, el comandante de vuelo informó que estábamos sobrevolando la zona de Burdeos y Biarritz (Francia) y que pronto sobrevolaríamos los Pirineos, por lo que esa opción que no contemplé en su momento, pensé pudiera ser el lugar que en el primer trayecto pude observar. Por tanto, en la ruta real, el vuelo recorría primero el oeste de Francia para luego adentrarse desde allí al continente.

Detalle de la localidad de Arcachón con su puerto bañado por la bahía.


Así pues y con Google Maps, rastreando la costa atlántica del sur de Francia, rápidamente pude encontrar el paraje que vi con detalle y tremenda curiosidad. Se trataba efectivamente de una zona cercana a Burdeos. Los detalles de las fotos que tomé de la misma me mostraban una línea costera con dunas e irregular, que entonces me pareció pudiera ser la existencia de una isla frente a la costa, así como la existencia junto al mar de una localidad que poseía un puerto perfectamente visible con sus amarres de barcos. Todos esos detalles me han permitido reconocerla fácilmente, se trató de la localidad de Arcachón, situada a pocos kilómetros al SO de Burdeos. Ciertamente, los primeros rasgos que vi de la zona, eran identificables ahora, la Duna de Pilat (término de La-Teste-de-Buch) frente al banco de arena y reserva natural del Banc d'Arguin como entrada a la Bahía de Arcachón. La segunda línea de costa, paralela a la más oriental, resultaba ser el Cabo Ferret, una península que cerraba a la bahía por el occidente, creando una especie de mar interior separado del Atlántico por ese pequeño paso rodeado de bancos de arena. No se trataba por tanto de una isla, sino del extremo de un brazo de tierra que cerraba una bahía.

El Océano Atlántico bajo un mar de nubes. Abajo a la izquierda dejamos atrás la localidad de Arcachón.


En ese momento muchos en el avión dormitaban mientras duraba el viaje, yo en cambio me quedaba embobado junto al cristal de la ventanilla. Quizás es que ellos viajen tanto que un vuelo como el que yo disfrutaba para ellos ya no era una novedad. Y es que en los viajes no sólo se aprende y disfruta una vez llegado al destino, sino que asomado a la ventanilla del avión uno puede aprender mucho de Geografía, de lo inmenso que puede ser nuestro planeta, y casi rozando el cielo, de nuestra ínfima escala humana ante el espectáculo que el Universo nos esconde.

Imagen de Google Maps en la que aparece la localidad de Arcachón. Al oeste, el canal que da entrada a la Bahía de Arcachón. Y más al oeste el Cabo Ferret.

jueves, 30 de marzo de 2017

Orígenes y destinos (Microrrelato)

El otro día participé en un concurso de microrrelatos sobre Almería organizado por Editorial Círculo Rojo y Bella Ciao con motivo de la próxima Feria del Libro, con una sencilla composición literaria sobre la que creo es por ahora mi única relación con Almería, la genealógica, pues una de mis trastatarabuelas era del pueblo almeriense de Tahal.

Vista del pueblo de Tahal (Fuente: http://www.andalucia.org/es/destinos/provincias/almeria/municipios/tahal/historia/)


Orígenes y destinos
Desde el cielo se puede ver una cadena de hermandad, que con su manto blanco y verde une dos tierras sin igual. Por ahí anduvieron mis ancestros a los pies de Sierra Nevá, cuando decidieron salir del bello pueblo de Tahal, … estando yo hoy aquí en mi querida Granada natal.


Vistas de Sierra Nevada desde el espacio tomadas desde la Estación Espacial Internacional en 2005. (Fuente: https://earthobservatory.nasa.gov/IOTD/view.php?id=6237)

lunes, 20 de marzo de 2017

Bájate al mundo (Microrrelato)

Hace unos días participé en la II edición del Premio de Microrrelato IASA Ascensores (http://www.premioiasaascensores.com/#ganador) con un escrito que me gustó mucho escribir, pero que no ha conseguido ser seleccionado. Aquí lo cuelgo para todo aquel que le interese leerlo:


Bájate al mundo
¡Qué a gusto estaba! Aunque era de vieja madera y a simple vista pudiera parecer un lugar incómodo para descansar, había un rincón concreto de mi hogar en el que me encontraba relajado y en paz. Aquel sencillo peldaño de escalera que llevaba a la azotea era el lugar idóneo para reflexionar, y bajo el sol que entraba por la ventana ver la vida pasar, sin participar. Mas un día queriendo subir más me tropecé y me herí. Hacia allí no había más salida que falso confort. Así que bajé y me enfrenté a lo que había más allá de mi hogar. Aquel bendito y maldito escalón me hizo ver que para subir, a veces hay que bajar.

viernes, 10 de febrero de 2017

De cuando el Terror visitó Granada

Como ya hice en este mismo blog hace justo 2 años, hoy vuelvo la mirada a un rincón de mi barrio que tristemente se convirtió en lugar de trabajo de policías y periodistas por la desgracia que acababa de ocurrir en él. Hoy, 20 años después de aquel suceso, hay que homenajear de nuevo a aquel convecino nuestro que perdió la vida injustamente a manos de unos seres despreciables que se hacían llamar “revolucionarios”. Y viendo el mundo que nos rodea y el sufrimiento causado por nuestra propia especie, me pregunto en cambio, si no era ser revolucionario defender la vida, la dignidad humana y la paz frente a esos otros "revolucionarios" del Terror.

Portada periódico Ideal 11-2-1997 dando la noticia del atentado. Fuente: Youtube.

Fotografía de Domingo Puente Marín. Fuente: http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/sevilla/abc.sevilla/1997/02/11/001.html


Cuando los terroristas de ETA atormentaron la mañana de miles de granadinos en el barrio del Zaidín, ese rincón tan perteneciente a mí como lugar de tránsito, casi a las puertas mismas de mi colegio, se convirtió en un lugar de memoria y homenaje al hombre que allí murió, Domingo Puente Marín, y lugar de rechazo a los viles terroristas que allí le quitaron la vida. Un espacio de mi ciudad como otro cualquiera. Allí el mecánico del taller abriría su negocio una mañana más, los niños de la casa colindante pronto despertarían para ir al colegio, un lugar en el que el futuro alcalde de la ciudad José Moratalla se prepararía para ir al trabajo, un lugar de paso de coches del cinturón metropolitano a la ciudad, y de ésta a sus pueblos. Pero no pudo ser así….

Estado en el que quedó el edificio junto al que explotó el coche bomba y la furgoneta militar objeto del atentado. En el recuadro superior, foto del fallecido. Fuente: http://granadaimedia.com/victimas-de-eta-zona-norte-granada/

Edificio de la urbanización Jardín de la Reina de Granada afectado por el atentado de febrero de 1997. Fuente: http://www.ideal.es/granada/20111021/local/granada/granadinos-asesinados-eta-201110211057.html


Pues un furgón militar que hacía el recorrido desde la ciudad a la Base Aérea de Armilla no pudo terminar su recorrido. Los cobardes terroristas hicieron estallar un coche bomba a su paso, en este lugar que siempre fue uno como tantos, y desde entonces no fue tal. El mecánico no pudo abrir su negocio, pues la explosión se lo abrió violentamente. Los niños esa mañana no fueron al colegio, pues las paredes que en teoría les tenían que proteger del exterior, casi les sepultan en la cama. José Moratalla y otros políticos como el alcalde Gabriel Díaz Berbel se lamentaban entre sollozos y miradas de rabia junto al lugar de la explosión. Domingo perdió aquí su vida, y desde aquí siempre se le ha de recordar. Pero no sólo para homenajear a una persona, que como muchos murieron injustamente, sino el recordar que en este país hubo unos cuantos que nos quisieron doblegar, y que no lo han conseguido. Muchos de ellos hoy se han “convertido” a la Democracia. Que sean bienvenidos. Pero nunca ha de olvidarse de dónde provienen ni lo que hicieron.

Imagen de uno de los dormitorios del edificio afectado tras el derrumbe de la fachada debido a la explosión. Fuente: http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/sevilla/abc.sevilla/1997/02/11/004.html

Imagen del entierro de Domingo Puente Marín, en primer término su viuda. Fuente: http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/sevilla/abc.sevilla/1997/02/12/005.html


Hoy, una vez más, en recuerdo de las víctimas de este atentado, el fallecido Domingo Puente Marín, y los heridos Fernando de Orbe Payán, Miguel Ángel Rabadán Castañeda, Juan Pablo Laguna Martínez, Jorge Arias Fernández, José Luis Hidalgo Huertas, Jorge Rodríguez Fernández, José Antonio Galán Vera, María Galán Vera, así como a los otros nueve heridos.


  • Para saber más:









Esquelas de Domingo Puente Marín en diario ABChttp://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/sevilla/abc.sevilla/1997/02/11/099.html