lunes, 25 de junio de 2018

Sucesos de antaño (III): una confusión mortal

En las páginas de sucesos de los periódicos es habitual encontrarse con noticias dramáticas. Sea la época que sea y sea el lugar que sea, el destino ha llevado la desgracia a incontables familias. Hace más de 87 años, en nuestra provincia ocurrió una de ellas, que originada a causa de la conflictividad reinante de la II República, la confusión y el error dieron como resultado una serie de víctimas en el granadino pueblo de Atarfe. En aquellos momentos nuestro país se encontraba día tras día con turbulentos acontecimientos que preocupaban a nuestros abuelos y bisabuelos. Tras la proclamación de la II República en España en abril de 1931, se abrió un período trascendental en la historia de nuestro país, que para las gentes de antaño supuso un avance histórico y el momento deseado durante mucho tiempo para una parte importante de la población, pero que en cambio no fue sino el mayor de todos los males para la otra parte de la sociedad.

Casi desde el primer momento del nuevo tiempo político republicano, las calles de nuestro país se convirtieron en escenario no sólo de pugna dialéctica entre partidarios de un sistema u otro, sino que esta lucha derivó en enfrentamientos físicos, asesinatos y ataques a bienes y personas. Una de las características de la violencia política de esta época fue el ataque sufrido por el sector religioso a mano de ‘turbas’ ciudadanas compuestas por socialistas, comunistas y anarquistas, anticlericales todos que veían a la Iglesia como uno de los males del país a destruir. Fue así como desde el mismo 1931 las Iglesias, conventos y demás edificios vinculados al clero fueron objeto de ataques incendiarios o con artefactos explosivos.

Uno de estos ataques fue la causa primigenia de un suceso dramático que ocurrió en nuestra provincia aquel incendiado mayo de 1931, en el que el Estado de alarma se había impuesto tras múltiples ataques ocurridos a lo largo y ancho del país. Un grupo de incendiarios (comunistas los llamó el diario ABC) pretendió incendiar el Convento que la Compañía de María, las Jesuitinas, tenía en la localidad granadina de Santa Fe. Así, durante la noche del día 15 estas personas asaltaron la parte trasera del convento e incendiaron un cuarto anexo del edificio. La rapidez de los vecinos que apagaron el fuego permitió que los daños no fueran muy grandes. Algunos de dichos atacantes consiguieron huir del lugar en un vehículo en dirección a la vecina localidad de Atarfe, no sin antes disparar contra la fuerza pública que los perseguía.

Las crónicas periodísticas indicaron que las autoridades de Atarfe fueron alertadas de la presencia de dichos atacantes rumbo a su término municipal. Así fue como una partida de ciudadanos de dicha localidad (un centenar) se apostó en la carretera esperando la llegada de los atacantes para interceptarlos e impedir que atacaran los bienes eclesiásticos de su término. Fue aquí cuando la tensión e inestabilidad política y de seguridad palpable en la sociedad dio lugar al siguiente trágico suceso.

De lo que se desprende de lo narrado por los periodistas es lo siguiente: Un vehículo ajeno a los hechos ocurridos en Santa Fe llegaba por la carretera en las cercanías de la fábrica alcoholera San Fernando, ocupantes del vehículo que observaron a una muchedumbre armada que intentaba pararles violentamente. Las versiones difieren en lo escrito: mientras una dice que desde el vehículo se disparó contra la multitud, la cual desafiante, atacó el vehículo rompiendo los faros; la otra indica que fue la muchedumbre quien disparó contra el vehículo. La cuestión es que tras ello, el conductor del coche siguió la huida a gran velocidad, arrollando a algunos de los vecinos que lo atosigaban, impactando posteriormente éste contra un muro. El resultado final fue la muerte a tiros o arrollados de varios de los vecinos, así como una de las ocupantes del coche debido al choque.

Vehículo de la familia Nestares accidentado tras el ataque en Atarfe. Fuente: Nuevo Mundo

Los fallecidos fueron:
  1. Antonio García González, obrero del campo.
  2. Francisco Marín Islas.
  3. Juan de Dios García Cervantes.
  4. Maribel Nestares, que viajaba en el vehículo, hija del ingeniero que lo conducía.
  5. Francisco Pérez Díaz, obrero que muere momentos después de camino al Hospital de Granada.
  6. José Jiménez Almodóvar, que muere a causa de las heridas el día 18 en el Hospital de San Juan de Dios de Granada.

Cadáveres de Antonio García, Francisco Marín y Juan de Dios García tras el enfrentamiento en Atarfe. Fuente: Mundo Gráfico

Algunos de los heridos:
  1. Juan de Dios Rueda Triana, obrero del campo.
  2. Francisco Castro Sánchez.
  3. Juan Fernández.
  4. Juan de Dios Ramón Martín.
  5. José Nestares, ingeniero jefe de la fábrica azucarera San Pascual, que en ese momento conduce el vehículo, y huye de la muchedumbre porque sabía que se proyectaba un asalto a la fábrica que dirigía. Algunos testimonios indican que mientras conducía disparó a la gente que se abalanzó sobre el coche. Pero el propio Nestares lo negó, afirmando que fueron ellos los objetivos de los disparos.
  6. Isabel Guillén, esposa del ingeniero Nestares.
  7. Antonio Sánchez Sevilla, copiloto, conductor del ingeniero Nestares.
  8. Natalia Granados, criada del ingeniero Nestares.

Entierro de algunas de las víctimas del enfrentamiento de Atarfe. Fuente: Nuevo Mundo

Fuentes
-ABC
-El Defensor de Granada
-Mundo Gráfico
-Nuevo Mundo

viernes, 22 de junio de 2018

En defensa del Centro Artístico

El pasado domingo 17 de junio mandé una carta al diario Ideal para que fuera publicada como respuesta a otra carta publicada un par de días antes en las que un ciudadano criticaba el Centro Artístico de Granada, a mi manera de ver de forma injustificada y falsaria. La carta que mandé no se llegó a publicar, por lo que he decidido colgarla aquí para que quede testimonio escrito.

Fuente: Reglamento Centro Artístico, 1893, pág. 44

En defensa del Centro Artístico

Leo con interés y asombro en Ideal una carta de un tal Rubén Darío Vallés Montes en la que critica la etapa actual del Centro Artístico a la que acusa de ser todo lo contrario a la primera etapa del mismo, en la que según él había  vanguardia, creatividad e innovación. Estuve vinculado al Centro Artístico durante un tiempo hace unos pocos años, gracias a la campaña de reflotamiento de dicha institución que lograron acometer su actual presidenta y otras personas que ocupan la Junta Directiva. Entonces, yo rondaba los 30 años, un joven amante de la cultura y el patrimonio de nuestra ciudad, y es por ello, por la juventud que entonces y ahora tengo, más la juventud de otras personas vinculadas al Centro, por lo que vengo a llamar la atención de uno de los puntos de dicho escrito. El autor critica que ahora el Centro viene a ser un casino de pueblo en el que socios ancianos se reúnen sólo para leer y jugar sus partidas. Poco o nada se ha adentrado a mi juicio el autor en el verdadero ser del Centro y su fomento de las artes, la cultura y la defensa del patrimonio granadino. Pues las actividades culturales y artísticas del mismo van más allá de las paredes del edificio que las alberga, si bien las que se celebran en él son ya de por sí notables, y con personas con edades muy diversas, desde jóvenes hasta los más ancianos. Parece que el autor abomina en cierta manera de las personas mayores, y de su supuesto “conservadurismo”, pues ya lo puso de manifiesto en otra carta en Ideal hace poco. Tan revolucionario que es él, veremos si cuando llegue a mayor sigue siendo tan provocador e inconformista, actitudes que por otro lado no son en sí negativas. Pero tornan en ridículas cuando se espetan en base a falsedades para denigrar. Intenta afear el nombre del Centro adjudicándole además un trasfondo reaccionario. Porque, ¿qué si no es esa mención al águila de su fachada para vincularlo con el franquismo, indicando una fecha como la de 1952? Águila que como símbolo del Centro ya aparece en la primera etapa de la institución a finales del siglo XIX, sí, esa que tanto alaba el autor del escrito. Y va más allá, al juntarlo con las “dos banderas españolas roídas” que cuelgan en sus balcones y que se colgaron como tantas otras en los balcones durante el proceso independentista en Cataluña. Supongo que por el origen catalán del autor, en unos momentos políticos como los actuales y la simpatía que profesa por los Comuns de la Colau, le chirríe esos colores y lo que representan.  Igualmente, es de suponer que si el Centro hubiera colgado la bandera de Andalucía no hubiera puesto objeción alguna. Como cada uno lo ve de una manera diferente, para mí esos colores engloban dentro de sí tanto a la bandera andaluza como a la senyera catalana. Pero esto es lo de menos. Toda esta diatriba contra el Centro Artístico es el resultado del rencor, el resentimiento hacia el Centro del que previamente se quería aprovechar. Según vemos en el blog de dicho autor, escrito por él mismo, se le propuso escribir un texto para el  último Boletín del Centro Artístico, y ante las negativas que esgrimió para corregir algunas cuestiones tras las recomendaciones de corrección, se rechazó su inclusión en el Boletín. He aquí a mi entender el motivo principal del ataque de este segundón Rubén Darío al Centro Artístico. Este joven intenta demostrar lo que él considera su valía literaria, cosa que me parece correcta y legítima, pero ante una negativa justificada se lanza a degüello contra una institución señera que hace mucho por la cultura en la ciudad. Yo también he escrito textos para diversas publicaciones o concursos literarios, y cuando éstos no se han publicado o seleccionado, sea por el motivo que sea, no voy despotricando, sino que me sirve para mejorar en mi escritura, intuyendo que haya sido la calidad del escrito el motivo por el que no se haya publicado. Si dicho escritor tanto critica la falta de juventud y estímulo en la institución, que sea constructivo de verdad y aporte su sapiencia en sus reuniones, que seguro su Junta Directiva estará dispuesta a escucharle y promocionar las actividades que recomiende en pos de la cultura en Granada. Periodistas aludieron a las críticas que este escritor, segundón Rubén Darío, en sus obras literarias hace sobre lo políticamente correcto y la sociedad consumista, de la cual es difícil no ser como el rebaño. Estoy de acuerdo con él en ello. Él, que se califica como elemento crítico, en cuanto al rebaño quizás no sea la oveja negra del mismo, sino más bien la mosca cojonera de todo corral. Aunque estoy seguro de que él estará encantado de serlo, al ser un amante de la crispación. Yo también soy crítico, ahí va la mía.

Francisco J. Canales-“Azaustre
Granada

jueves, 29 de marzo de 2018

La Tierra desde el cielo (VII): desde Antequera a Granada

En la anterior publicación de mi blog comenté las impresiones que tuve en mi viaje de regreso desde Tenerife a Granada cuando observé desde el avión la zona de Ronda (http://kanalakgranatensis.blogspot.com.es/2018/02/la-tierra-desde-el-cielo-vi-ronda.html).

Pero instantes después de aquello, el trayecto que llegaba a su fin, no dejaba de depararme sorpresas al otro lado de la ventanilla, ya que a miles de metros más abajo de mis pies se extendían territorios relativamente cercanos y conocidos por mí. Al poco rato de dejar atrás la zona de Ronda, seguía trazando en mi mente la posible ruta que el avión estaba tomando en dirección al Aeropuerto de Granada. Así que cuando vi una población de cierta magnitud en una zona de la parte este de la provincia de Málaga supuse que estábamos sobrevolando la ciudad de Antequera. No estaba tan seguro de ello como cuando lo estuve al sobrevolar Ronda, pero a los pocos segundos observé un risco aislado de cierto tamaño al que identifiqué casi de momento como la Peña de los Enamorados / el Indio que se alza junto a la citada localidad.

Foto 1. Vista de la ciudad de Antequera (Málaga)

Foto 2. Vista de la Peña de los Enamorados (Málaga)

Obligatoriamente, en casa a través de los mapas aéreos de Google pude confirmar que tanto dicha localidad era Antequera, como que el risco era la Peña de los Enamorados. Cuando tomé las fotos, Antequera se me desplegaba desde su lado norte, y aunque la foto es lejana, se puede observar todo el casco urbano, y si se acerca el zoom se pueden ver la Alcazaba, la plaza de Toros o el estadio de fútbol El Maulí. Lamentablemente, la visual desde la ventanilla del avión me impedía ver el separado Colegio salesiano Sagrado Corazón de Jesús donde disfruté de jornadas de convivencias hace ya muchos años, seguramente porque quizás lo estuviéramos sobrevolando en ese momento. Segundos antes de poder observar Antequera desde el aire, pude ver y fotografiar los cercanos embalses de Guadalhorce, Conde de Guadalhorce y de Guadalteba, este último que inunda al antiguo pueblo de Peñarrubia. Una vez pasada la localidad de Antequera, y descubrir la Peña de los Enamorados, además de llamarme la atención la dispar forma que tiene vista desde el aire, me hizo reflexionar de nuevo sobre la pequeñez humana, al comparar la vista que ahora tenía sobre ella desde el aire y el acordarme de su majestuosa presencia cuando se pasa junto a ella en coche por la A-92.

Foto 3. Vista de los embalses de Guadalhorce, Conde de Guadalhorce y Guadalteba (Málaga)

Una vez pasado el límite provincial, y ya sobre Granada sobrevolando Riofrío rumbo Loja, pude observar y fotografiar la cantera de los Hermanos Guerrero que está situada junto a la pedanía de Venta del Rayo. Y unos kilómetros más al este, cuando ya el avión descendía para aterrizar en Chauchina, y maravillado de poder ver con detalle desde el aire esta zona de la Vega de Granada, observé y fotografié el rectilíneo y joven pueblo de Peñuelas, pudiéndose apreciar con facilidad la Iglesia de San Pio X. Instantes después ya estaba a salvo con los pies en la tierra, y a pesar del ligero temor que pueda infundir subirse a un aparato como ese, pienso con deseo en la siguiente aventura aérea que me aguarda, espero más pronto que tarde.

Foto 4. Cantera de los Hermanos Guerrero junto a Venta del Rayo (Granada)

Foto 5. Vista del pueblo de Peñuelas (Granada)

jueves, 22 de febrero de 2018

La Tierra desde el cielo (VI): Ronda

Creo que de siempre, en los viajes he podido dormir fácilmente, como si el hecho de ser transportado se asemejara a una cuna que te mece. Pero la posibilidad de poder viajar en avión me resulta tan apasionante y poco común en mi discurrir vital, que cuando lo hago y es junto a la ventanilla, no dejo de mirar a la lejana Tierra bajo nuestros pies, aquel lugar donde se desarrolla la caótica vida, siendo ésta desde el cielo inamovible, placentera y pacífica.

Hace unos días, en mi viaje de regreso a Granada desde la isla de Tenerife, y al poco rato de intuir tras la ventanilla el cambio de territorio entre África y Cádiz bajo un extenso manto de nubes que escondía el Estrecho, esperaba sobrevolar la zona de Jerez y de Sevilla tal como el comandante del avión había indicado por los altavoces.

Pero el territorio que se me desplegaba abajo no podía reconocerlo más allá de saber que obviamente era Andalucía. Hasta que en un momento dado sobrevolamos una localidad de cierta envergadura. Lo primero que me percaté fue de la existencia de una plaza de toros. Al instante pensé que pudiera tratarse de la ciudad de Ronda, dada la cercanía de la mencionada plaza a lo que parecía ser un barranco bastante pronunciado y la unión de esta zona a otra parte poblacional de menor tamaño a través de lo que parecía un puente. Pues así lo recordaba de mis visitas a dicha localidad.

De esta manera creí que habíamos sobrevolado esta ciudad andaluza, momento en que disparé algunas fotos con mi cámara, con la intención de confirmarlo más tarde a través de Google Maps. Y así fue posteriormente, las fotos satelitales me permitieron confirmar sin ningún género de dudas que lo que vi y fotografié era la ciudad de Ronda y el terreno que hay entre ésta y la localidad de Cuevas del Becerro. En la foto que realicé en detalle de Ronda, la primera, se puede distinguir ciertamente la plaza de toros de la ciudad junto al barranco-mirador, y el nexo que hace el famoso Puente Nuevo entre esta parte de la ciudad y la parte vieja donde se encuentra reconocible en esta mi foto el colegio de los Salesianos donde me alojé unos días hace ya bastantes años. Situadas a ambos extremos del citado colegio, podemos vislumbrar las Iglesias de Santa María la Mayor y la del Espíritu Santo. En la parte superior de esta zona (dirección Sur) se pueden observar la Urbanización Las Quinientas y el Nuevo Hospital.

Foto 1. Vistas de la ciudad de Ronda desde el avión

La segunda foto la tomé cuando ya Ronda se alejaba a la derecha de mi ventanilla, siendo el terreno fotografiado aquel inmediatamente cercano a la localidad de Cuevas del Becerro. En la foto, tomada igualmente en dirección sur, se pueden distinguir unos reconocibles caminos situados junto a la A-367 pocos kilómetros antes del citado pueblo, el cual no llega a aparecer en la instantánea por muy poco, debido a un insuficiente encuadre a través de la ventanilla del avión, ya que el pueblo estaba justo a la altura del enfoque.

Foto 2. Vistas del terreno cercano a la localidad de Cuevas del Becerro


Fueron unos pocos segundos (¿1 minuto de vuelo, 2 quizás?). No puedo calcularlo, pero disfruté sobremanera esa panorámica de una ciudad tan cercana en lo emocional a mí. Durante el vuelo pude descubrir muchos más detalles de otras localidades y términos municipales tanto canarios como marroquíes y andaluces. Hoy he traído estas impresiones personales para compartirlas con aquellos que o no han tenido la oportunidad de verlas, o que habiéndolas tenido, han preferido dormitar durante su vuelo.

martes, 9 de enero de 2018

La matraca anual de los antiToma

El pasado jueves 4 de enero, el diario Ideal me publicó en la página 10 un artículo que redacté con las reflexiones que vengo teniendo con respecto al día de la Toma de Granada desde un tiempo a esta parte, así como con las vivencias que tuve en la celebrada este año. Cuelgo a continuación dicho escrito junto a un par de fotos que realicé en la plaza del Carmen de Granada durante dicha celebración.

La matraca anual de los antiToma

Como si de una nueva tradición se tratara, este año hemos vuelto a contar con la presencia de un homogéneo y vociferante grupúsculo que intentó boicotear en la plaza del Carmen otra tradición, ésta más centenaria y multitudinaria como es la de la conmemoración de la Toma de Granada. El cansinismo que desprende esta gente con sus cánticos y proclamas termina resultando hasta cómico, toda vez que la totalidad de sus mensajes me resultaron ciertamente ridículos. Esas personas que ahí se encontraban (a los que presupongo granadinos), abominan de la  festividad de la Toma, una fecha y un hecho histórico que en mi opinión deben dar gracias porque éste haya ocurrido, pues en gran medida gracias a él todos los que estamos hoy viviendo en este grandioso lugar existimos. Y digo en gran medida porque fue un hecho crucial en la Historia de nuestro país en la que la transformación política, económica y social dio lugar a lo que hoy somos. Se autoproclaman como una especie de herederos legítimos de aquellos pobladores expulsados y gritan que ‘ningún pueblo celebra su derrota’, no comprendiendo que ellos no son aquel pueblo nazarí por el que lloran, sino que son el resultado histórico y genealógico de todo aquello que desprecian. Si la Toma no hubiera ocurrido, ellos no serían nazaríes, musulmanes pacíficos o cualquier grupo que la ucronía nos permita imaginar. Pues simplemente no existirían, ya que en el infinito puzzle genealógico resultante del devenir de la Historia y que ha sido moldeado por los diversos acontecimientos que tienen lugar, si estos hubieran sido diferentes, ninguno estaríamos aquí intercambiando pareceres sobre Toma Sí o Toma No. Además, todas estas personas que rechazan la Toma a la que califican como anacrónica, xenófoba y fascista, la rechazan, algunos porque así buenamente lo crean, pero otros a causa de su idea destructora de España. Para ellos la fecha de 1492 es como un annus horribilis, aquel que supuso el fin del idealizado dominio musulmán en la Península y que concluye con la empresa colonizadora de América, aquella a la que describen como el ‘mayor genocidio de la Historia’, cosa que obviamente no fue así. Todo tiene sus matices, aunque su ‘absolutismo’ ideológico haga creer que ellos lo que hacen es proclamar la verdad y nada más que la verdad. Pues ésta no fue ni como nos las presentó el franquismo, ni como la presentan ellos.




Siempre que llegan estas fechas me resulta muy curioso contemplar cómo los discursos y las conmemoraciones cambian según el territorio en el que se esté y el hecho que se pretenda recordar. Hace unos pocos días, a finales de diciembre tuvo lugar en Palma de Mallorca la Fiesta del Estandarte en la que se celebra la efeméride de la conquista de Mallorca a manos de las tropas del rey Jaime I de Aragón ‘el Conquistador’ en 1229. Aquella conquista, llevada a cabo en buena medida con tropas catalanas, es hoy conmemorada con poco rechazo que yo sepa o al menos no tan sonado como el que siempre tenemos en Granada; siendo además convertida esa fecha en la fiesta de la ‘Diada Nacional de Mallorca’ en la que los grupos pancatalanistas reclaman la independencia de dicho territorio. Los musulmanes que habitaron aquellas islas, sometidos y expulsados en aquel momento no son en esta ocasión para muchos grupos de izquierda anticapitalista problema para celebrar ‘otra Toma’, la suya, pues en su imaginario supuso la creación de lo que hoy creen que son, un ‘gran pueblo catalán’.



Parecidamente ocurre con la Diada valenciana que se celebra en octubre, en la que se conmemora también la conquista de aquellos territorios a manos de las tropas aragonesas y catalanas del rey Conqueridor en 1238. Debido a que esos hechos son utilizados en la actualidad por esos grupos de izquierda independentista para reclamar su idea política de los Països Catalans, estas fiestas no se ven como actos anacrónicos ni xenófobos. En cambio como la Toma de Granada vino a ser el culmen de la Reconquista y el inicio de la unidad religiosa de lo que luego fue la España unida políticamente, en este caso supone para ellos una grave afrenta para los musulmanes actuales. Entre quienes alegan esto último están los independentistas andaluces, hermanados con esos otros independentistas pancatalanistas que sí celebran sus ‘conquistas’ contra los musulmanes.

Como debe ‘haber de tó’ en la viña del Señor, todos estos personajes seguirán haciendo la Revolución en la plaza del Carmen pitando y gritando cada vez que escuchen el himno de España los 2 de enero a la par que cantan felices y levantan el puño cuando suena el himno de Andalucía en la misma celebración. La ‘dialéctica voceril’ entre defensores y detractores de la Toma continuará frente al Ayuntamiento, la bienpensante progresía proseguirá su lucha contra la Toma desde todas las tribunas que pueda, pero los que apoyamos esta festividad seguiremos defendiéndola en su justa medida, a la par que también reivindicamos el Día de Mariana Pineda, algo que creo no es contradictorio. Así pues, hasta el año que viene.


Por Francisco J. Canales-“Azaustre

viernes, 15 de septiembre de 2017

Cataluña: Cuando la gente no ve más allá de lo que quiere ver

Este pasado fin de semana fuimos testigos de un ejemplo más que nos demuestra que la gente es cuanto menos imbécil, y que se deja engatusar por titulares capciosos, sobre todo influidos por los deseos que a priori cada uno tiene sobre diversos temas. En Valls (Tarragona), en el Paseo de la Estación, la periodista Sandra Sangermán entraba en directo en el Telediario de TVE para informar del registro que la Guardia Civil estaba llevando a cabo en un local del semanario El Vallenc a causa de la impresión de material para el referéndum ilegal del 1-O. Durante la emisión hubo un momento tenso cuando una mujer se colocó detrás de la periodista con un cartel protestando por dicha actuación de los agentes y a favor de la independencia de Cataluña.

El vídeo emitido y las palabras de la reportera hablando de una 'casi agresión' llevaron a que algunos hablaran de una agresión independentista a TVE haciendo ver así una supuesta violencia que vendría a reafirmar sus posicionamientos contra la independencia. Pero al poco, los ‘replicantes’ de turno contestaron con un vídeo grabado desde otro ángulo que ‘demostraría’ según ellos que esa agresión no existió, pero sí en cambio la del cámara de TVE a la manifestante que protestaba tras la reportera, cuando éste la apartó ‘violentamente’ de plano. Lo que vemos en este segundo vídeo, de ser violencia, sería en un grado ínfimo, pues lo que está claro es que la aparta empujándola del lugar donde se encuentra molestando la emisión. Se ve que en el juego de la política, y más en estos tiempos convulsos que vivimos, la mentira, la tergiversación y la exageración reinan por doquier. Y este suceso es un caso paradigmático de todo ello.

Lo que está claro es que esos replicantes sólo ven lo que quieren ver, a la manipuladora TVE descubierta en su mentira. Pero o no se han dado cuenta, o sí lo han hecho pero lo pasan por alto: El vídeo replicante sólo muestra un pequeño momento del suceso, de cuando la manifestante se coloca tras la reportera para incordiar la emisión y el cámara la aparta, moviéndose después el plano al suelo y cortándose la imagen. No se ve qué pasa posteriormente. En el momento final, y esto ninguno de los replicantes parece que se ha fijado, es que otra persona que estaba al fondo del plano, se acerca al cámara de forma decidida para enfrentársele de alguna manera por apartar a la manifestante. Ese momento coincide en la emisión en directo cuando la periodista, otra vez acompañada por la manifestante supuestamente agredida detrás, dice que ‘casi’ están agrediendo a su compañero. La imagen de los dos vídeos no nos permite averiguar qué pasó. Pero la periodista dice ‘casi’, es decir, que no llegan a agredirlo del todo. Esta palabra pasa desapercibida por los periodistas de una y otra tendencia que la obvian para magnificar el suceso, unos para alabar a TVE en contra de los independentistas, y los otros para criticar una supuesta manipulación de la periodista de TVE en dicho momento, muchos de los cuales sumándose a la causa pro-independencia o anti-España'78.

Todo esto me recuerda a otro caso de tergiversación y manipulación reciente, las imágenes sacadas de contexto de una sonriente Ada Colau en el homenaje en Barcelona a las víctimas de las Ramblas, haciendo creer así al público que la alcaldesa se divertía ante tanto sufrimiento. Viendo el trajín ‘montao’, sólo puedo pensar en el asco que siento por todo lo que he leído de los sesudos comentaristas ciudadanos desde sus casas, categorizando verdades absolutas en contra de TVE y a favor de los independentistas. Pero cuando la verdad ya la tienen ellos en su mente, da igual qué haya pasado o qué no haya pasado. La verdad la tienen ellos, y así la harán imponer, haciendo pasar a una periodista que hacía su trabajo como mala periodista. ¡¿Y qué sabrán ellos?! Son sólo borricos o bestias que no ven más allá de los tapaojos que tienen y que les han colocado sus dirigentes políticos durante décadas ya bien sea desde las escuelas, ya bien a través de la pantalla.


Ejemplo de cómo los medios tergiversan las palabras y los hechos. En La Vanguardia quitan de la frase de la periodista la palabra 'casi' para enfatizar así que era una agresión en toda regla y por ello junto al segundo vídeo hacerla pasar por manipuladora. Da veracidad total al segundo vídeo al titular la noticia como "Así ocurrió la presunta agresión a una reportera de TVE":


Otro ejemplo de manipulación de los medios. En el siguiente enlace se afirma que el segundo vídeo desmiente la agresión a la reportera de TVE y quita credibilidad a las palabras de la reportera, que aquí sí completa con la palabra 'casi':

Otro ejemplo de manipulación desde una óptica totalmente opuesta. El diario ABC merma la frase de la reportera y quita la palabra 'casi' para enfatizar que ha habido una agresión por parte de los independentistas:


Conclusión: que ni el vídeo A, ni el vídeo B demuestran que haya habido una agresión hacia TVE. El vídeo B demuestra que el cámara aparta a la manifestante independentista de plano, cosa que hubiéramos hecho muchos cuando nos podamos ver atosigados. Pero que eso suponga una agresión como muchos independentistas dicen, dista mucho. La periodista indica en directo en el vídeo A que hay una 'casi agresión', cosa que tampoco ninguno de los dos vídeos demuestran. Eso sí y es lo que parece nadie ha querido ver o no se ha percatado, es que el vídeo B aventura que el hombre del fondo se dirigía al cámara para enfrentarse a él de alguna manera (¿evitar que apartara a la manifestante, insultos,...?), situación incómoda que haría que la reportera dijera lo que dijo en el directo, aquello de "están agrediendo ahora casi a nuestro reportero". Y por último, muchos se fijan y se quedan en los detalles que les conviene para reafirmar sus ideas pre-establecidas, sin ver más allá, aquello que podría dar al traste con lo que les hubiera gustado hubiera sido la realidad.

Captura de pantalla del vídeo de @olgasool que muestra el momento del incidente desde el otro ángulo y por el que los 'replicantes' hacen creer ver que no hubo agresión hacia TVE sino de TVE a la manifestante. Tras la reportera de rojo aparece el cámara apartando a la manifestante con la banderola verde de Òmnium Cultural. Entre la reportera y la cámara de televisión aparece un hombre que se acerca rápidamente cuando ve que el cámara empuja a la manifestante y que al final del vídeo se encuentra encarándose al cámara por ello. Tras eso el vídeo se corta sin saber qué es lo que sucede y es cuando la periodista comenta en directo desde el primer vídeo aquello de que "están agrediendo ahora casi a nuestro reportero".

lunes, 1 de mayo de 2017

La Tierra desde el cielo (V): Arcachón (Francia)

"Si yo pudiera volar....", podría decirse que siempre ha sido uno de los sueños eternos del ser humano. Por eso, cuando tengo la oportunidad de subirme a uno de esos enormes pájaros metálicos alimentados por queroseno, disfruto de la experiencia como si un niño fuera en un columpio nuevo. Hace pocas jornadas experimenté de nuevo el vigor de los motores del avión mientras recorría la pista de despegue con el morro apuntando al cielo. Y también, todo lo que hay más allá de la ventanilla y se va haciendo muy pequeño y distante. ¡Qué placentero y pacífico se ve todo desde las alturas! No me extraña que uno esté deseando 'volar' y sentirse libre. Del viaje último que realicé en avión, entre Madrid y Berlín, el trayecto de ida fue el más impactante de los dos, toda vez que siendo de día, se podía observar con detalle aquello que se mostraba más allá del fuselaje del aparato.

Mar de nubes sobre el Océano Atlántico y la costa de la Aquitania francesa. En la foto, abajo en el centro la Duna de Pilat y el extremo del Cabo Ferret.


El tráfico aéreo se hacía patente. No sólo se observaban de vez en cuando las estelas que la condensación provocada por los motores de otros aviones habían dejado en el cielo a su paso, sino que a veces nuestro propio avión volaba relativamente cerca de otro aparato en vuelo, o incluso por debajo o encima de aquellas estelas que otros aviones habían dejado unos momentos antes en el lugar por donde entonces pasábamos. Es el cruce de caminos de miles de vidas en vuelo, sueños y anhelos personales de un lado para otro del mundo.

Sobrevolando la localidad de Arcachón frente a la Bahía homónima. En la parte de arriba de la foto el Cabo Ferret.


Uno de los momentos más llamativos del trayecto de ida fue al fijarme en un lugar concreto de la geografía que abajo se me desplegaba. Entonces, erróneamente y extrañado pensé que podría tratarse de alguna zona de la costa oeste de Italia, creyéndolo por la ruta imaginaria que tracé en mi mente y que estaría llevando el avión. Pues en primer lugar pensé que el avión no sobrevolaría el mar, porque imaginaba que cruzaría los Pirineos y atravesaría el continente europeo siempre sobre tierra. Pero al ver al poco de despegar que bajo nosotros se encontraba la inmensidad del mar, pensé se trataría del Mediterráneo, pues Berlín está al este de Europa, y que la línea costera que de repente aparecía era de alguna localidad del NO de Italia, dado que el avión volaba rumbo norte y la costa se abría hacia el oeste. Pero en el viaje de regreso, ya de noche, el comandante de vuelo informó que estábamos sobrevolando la zona de Burdeos y Biarritz (Francia) y que pronto sobrevolaríamos los Pirineos, por lo que esa opción que no contemplé en su momento, pensé pudiera ser el lugar que en el primer trayecto pude observar. Por tanto, en la ruta real, el vuelo recorría primero el oeste de Francia para luego adentrarse desde allí al continente.

Detalle de la localidad de Arcachón con su puerto bañado por la bahía.


Así pues y con Google Maps, rastreando la costa atlántica del sur de Francia, rápidamente pude encontrar el paraje que vi con detalle y tremenda curiosidad. Se trataba efectivamente de una zona cercana a Burdeos. Los detalles de las fotos que tomé de la misma me mostraban una línea costera con dunas e irregular, que entonces me pareció pudiera ser la existencia de una isla frente a la costa, así como la existencia junto al mar de una localidad que poseía un puerto perfectamente visible con sus amarres de barcos. Todos esos detalles me han permitido reconocerla fácilmente, se trató de la localidad de Arcachón, situada a pocos kilómetros al SO de Burdeos. Ciertamente, los primeros rasgos que vi de la zona, eran identificables ahora, la Duna de Pilat (término de La-Teste-de-Buch) frente al banco de arena y reserva natural del Banc d'Arguin como entrada a la Bahía de Arcachón. La segunda línea de costa, paralela a la más oriental, resultaba ser el Cabo Ferret, una península que cerraba a la bahía por el occidente, creando una especie de mar interior separado del Atlántico por ese pequeño paso rodeado de bancos de arena. No se trataba por tanto de una isla, sino del extremo de un brazo de tierra que cerraba una bahía.

El Océano Atlántico bajo un mar de nubes. Abajo a la izquierda dejamos atrás la localidad de Arcachón.


En ese momento muchos en el avión dormitaban mientras duraba el viaje, yo en cambio me quedaba embobado junto al cristal de la ventanilla. Quizás es que ellos viajen tanto que un vuelo como el que yo disfrutaba para ellos ya no era una novedad. Y es que en los viajes no sólo se aprende y disfruta una vez llegado al destino, sino que asomado a la ventanilla del avión uno puede aprender mucho de Geografía, de lo inmenso que puede ser nuestro planeta, y casi rozando el cielo, de nuestra ínfima escala humana ante el espectáculo que el Universo nos esconde.

Imagen de Google Maps en la que aparece la localidad de Arcachón. Al oeste, el canal que da entrada a la Bahía de Arcachón. Y más al oeste el Cabo Ferret.