martes, 9 de enero de 2018

La matraca anual de los antiToma

El pasado jueves 4 de enero, el diario Ideal me publicó en la página 10 un artículo que redacté con las reflexiones que vengo teniendo con respecto al día de la Toma de Granada desde un tiempo a esta parte, así como con las vivencias que tuve en la celebrada este año. Cuelgo a continuación dicho escrito junto a un par de fotos que realicé en la plaza del Carmen de Granada durante dicha celebración.

La matraca anual de los antiToma

Como si de una nueva tradición se tratara, este año hemos vuelto a contar con la presencia de un homogéneo y vociferante grupúsculo que intentó boicotear en la plaza del Carmen otra tradición, ésta más centenaria y multitudinaria como es la de la conmemoración de la Toma de Granada. El cansinismo que desprende esta gente con sus cánticos y proclamas termina resultando hasta cómico, toda vez que la totalidad de sus mensajes me resultaron ciertamente ridículos. Esas personas que ahí se encontraban (a los que presupongo granadinos), abominan de la  festividad de la Toma, una fecha y un hecho histórico que en mi opinión deben dar gracias porque éste haya ocurrido, pues en gran medida gracias a él todos los que estamos hoy viviendo en este grandioso lugar existimos. Y digo en gran medida porque fue un hecho crucial en la Historia de nuestro país en la que la transformación política, económica y social dio lugar a lo que hoy somos. Se autoproclaman como una especie de herederos legítimos de aquellos pobladores expulsados y gritan que ‘ningún pueblo celebra su derrota’, no comprendiendo que ellos no son aquel pueblo nazarí por el que lloran, sino que son el resultado histórico y genealógico de todo aquello que desprecian. Si la Toma no hubiera ocurrido, ellos no serían nazaríes, musulmanes pacíficos o cualquier grupo que la ucronía nos permita imaginar. Pues simplemente no existirían, ya que en el infinito puzzle genealógico resultante del devenir de la Historia y que ha sido moldeado por los diversos acontecimientos que tienen lugar, si estos hubieran sido diferentes, ninguno estaríamos aquí intercambiando pareceres sobre Toma Sí o Toma No. Además, todas estas personas que rechazan la Toma a la que califican como anacrónica, xenófoba y fascista, la rechazan, algunos porque así buenamente lo crean, pero otros a causa de su idea destructora de España. Para ellos la fecha de 1492 es como un annus horribilis, aquel que supuso el fin del idealizado dominio musulmán en la Península y que concluye con la empresa colonizadora de América, aquella a la que describen como el ‘mayor genocidio de la Historia’, cosa que obviamente no fue así. Todo tiene sus matices, aunque su ‘absolutismo’ ideológico haga creer que ellos lo que hacen es proclamar la verdad y nada más que la verdad. Pues ésta no fue ni como nos las presentó el franquismo, ni como la presentan ellos.




Siempre que llegan estas fechas me resulta muy curioso contemplar cómo los discursos y las conmemoraciones cambian según el territorio en el que se esté y el hecho que se pretenda recordar. Hace unos pocos días, a finales de diciembre tuvo lugar en Palma de Mallorca la Fiesta del Estandarte en la que se celebra la efeméride de la conquista de Mallorca a manos de las tropas del rey Jaime I de Aragón ‘el Conquistador’ en 1229. Aquella conquista, llevada a cabo en buena medida con tropas catalanas, es hoy conmemorada con poco rechazo que yo sepa o al menos no tan sonado como el que siempre tenemos en Granada; siendo además convertida esa fecha en la fiesta de la ‘Diada Nacional de Mallorca’ en la que los grupos pancatalanistas reclaman la independencia de dicho territorio. Los musulmanes que habitaron aquellas islas, sometidos y expulsados en aquel momento no son en esta ocasión para muchos grupos de izquierda anticapitalista problema para celebrar ‘otra Toma’, la suya, pues en su imaginario supuso la creación de lo que hoy creen que son, un ‘gran pueblo catalán’.



Parecidamente ocurre con la Diada valenciana que se celebra en octubre, en la que se conmemora también la conquista de aquellos territorios a manos de las tropas aragonesas y catalanas del rey Conqueridor en 1238. Debido a que esos hechos son utilizados en la actualidad por esos grupos de izquierda independentista para reclamar su idea política de los Països Catalans, estas fiestas no se ven como actos anacrónicos ni xenófobos. En cambio como la Toma de Granada vino a ser el culmen de la Reconquista y el inicio de la unidad religiosa de lo que luego fue la España unida políticamente, en este caso supone para ellos una grave afrenta para los musulmanes actuales. Entre quienes alegan esto último están los independentistas andaluces, hermanados con esos otros independentistas pancatalanistas que sí celebran sus ‘conquistas’ contra los musulmanes.

Como debe ‘haber de tó’ en la viña del Señor, todos estos personajes seguirán haciendo la Revolución en la plaza del Carmen pitando y gritando cada vez que escuchen el himno de España los 2 de enero a la par que cantan felices y levantan el puño cuando suena el himno de Andalucía en la misma celebración. La ‘dialéctica voceril’ entre defensores y detractores de la Toma continuará frente al Ayuntamiento, la bienpensante progresía proseguirá su lucha contra la Toma desde todas las tribunas que pueda, pero los que apoyamos esta festividad seguiremos defendiéndola en su justa medida, a la par que también reivindicamos el Día de Mariana Pineda, algo que creo no es contradictorio. Así pues, hasta el año que viene.


Por Francisco J. Canales-“Azaustre

viernes, 15 de septiembre de 2017

Cataluña: Cuando la gente no ve más allá de lo que quiere ver

Este pasado fin de semana fuimos testigos de un ejemplo más que nos demuestra que la gente es cuanto menos imbécil, y que se deja engatusar por titulares capciosos, sobre todo influidos por los deseos que a priori cada uno tiene sobre diversos temas. En Valls (Tarragona), en el Paseo de la Estación, la periodista Sandra Sangermán entraba en directo en el Telediario de TVE para informar del registro que la Guardia Civil estaba llevando a cabo en un local del semanario El Vallenc a causa de la impresión de material para el referéndum ilegal del 1-O. Durante la emisión hubo un momento tenso cuando una mujer se colocó detrás de la periodista con un cartel protestando por dicha actuación de los agentes y a favor de la independencia de Cataluña.

El vídeo emitido y las palabras de la reportera hablando de una 'casi agresión' llevaron a que algunos hablaran de una agresión independentista a TVE haciendo ver así una supuesta violencia que vendría a reafirmar sus posicionamientos contra la independencia. Pero al poco, los ‘replicantes’ de turno contestaron con un vídeo grabado desde otro ángulo que ‘demostraría’ según ellos que esa agresión no existió, pero sí en cambio la del cámara de TVE a la manifestante que protestaba tras la reportera, cuando éste la apartó ‘violentamente’ de plano. Lo que vemos en este segundo vídeo, de ser violencia, sería en un grado ínfimo, pues lo que está claro es que la aparta empujándola del lugar donde se encuentra molestando la emisión. Se ve que en el juego de la política, y más en estos tiempos convulsos que vivimos, la mentira, la tergiversación y la exageración reinan por doquier. Y este suceso es un caso paradigmático de todo ello.

Lo que está claro es que esos replicantes sólo ven lo que quieren ver, a la manipuladora TVE descubierta en su mentira. Pero o no se han dado cuenta, o sí lo han hecho pero lo pasan por alto: El vídeo replicante sólo muestra un pequeño momento del suceso, de cuando la manifestante se coloca tras la reportera para incordiar la emisión y el cámara la aparta, moviéndose después el plano al suelo y cortándose la imagen. No se ve qué pasa posteriormente. En el momento final, y esto ninguno de los replicantes parece que se ha fijado, es que otra persona que estaba al fondo del plano, se acerca al cámara de forma decidida para enfrentársele de alguna manera por apartar a la manifestante. Ese momento coincide en la emisión en directo cuando la periodista, otra vez acompañada por la manifestante supuestamente agredida detrás, dice que ‘casi’ están agrediendo a su compañero. La imagen de los dos vídeos no nos permite averiguar qué pasó. Pero la periodista dice ‘casi’, es decir, que no llegan a agredirlo del todo. Esta palabra pasa desapercibida por los periodistas de una y otra tendencia que la obvian para magnificar el suceso, unos para alabar a TVE en contra de los independentistas, y los otros para criticar una supuesta manipulación de la periodista de TVE en dicho momento, muchos de los cuales sumándose a la causa pro-independencia o anti-España'78.

Todo esto me recuerda a otro caso de tergiversación y manipulación reciente, las imágenes sacadas de contexto de una sonriente Ada Colau en el homenaje en Barcelona a las víctimas de las Ramblas, haciendo creer así al público que la alcaldesa se divertía ante tanto sufrimiento. Viendo el trajín ‘montao’, sólo puedo pensar en el asco que siento por todo lo que he leído de los sesudos comentaristas ciudadanos desde sus casas, categorizando verdades absolutas en contra de TVE y a favor de los independentistas. Pero cuando la verdad ya la tienen ellos en su mente, da igual qué haya pasado o qué no haya pasado. La verdad la tienen ellos, y así la harán imponer, haciendo pasar a una periodista que hacía su trabajo como mala periodista. ¡¿Y qué sabrán ellos?! Son sólo borricos o bestias que no ven más allá de los tapaojos que tienen y que les han colocado sus dirigentes políticos durante décadas ya bien sea desde las escuelas, ya bien a través de la pantalla.


Ejemplo de cómo los medios tergiversan las palabras y los hechos. En La Vanguardia quitan de la frase de la periodista la palabra 'casi' para enfatizar así que era una agresión en toda regla y por ello junto al segundo vídeo hacerla pasar por manipuladora. Da veracidad total al segundo vídeo al titular la noticia como "Así ocurrió la presunta agresión a una reportera de TVE":


Otro ejemplo de manipulación de los medios. En el siguiente enlace se afirma que el segundo vídeo desmiente la agresión a la reportera de TVE y quita credibilidad a las palabras de la reportera, que aquí sí completa con la palabra 'casi':

Otro ejemplo de manipulación desde una óptica totalmente opuesta. El diario ABC merma la frase de la reportera y quita la palabra 'casi' para enfatizar que ha habido una agresión por parte de los independentistas:


Conclusión: que ni el vídeo A, ni el vídeo B demuestran que haya habido una agresión hacia TVE. El vídeo B demuestra que el cámara aparta a la manifestante independentista de plano, cosa que hubiéramos hecho muchos cuando nos podamos ver atosigados. Pero que eso suponga una agresión como muchos independentistas dicen, dista mucho. La periodista indica en directo en el vídeo A que hay una 'casi agresión', cosa que tampoco ninguno de los dos vídeos demuestran. Eso sí y es lo que parece nadie ha querido ver o no se ha percatado, es que el vídeo B aventura que el hombre del fondo se dirigía al cámara para enfrentarse a él de alguna manera (¿evitar que apartara a la manifestante, insultos,...?), situación incómoda que haría que la reportera dijera lo que dijo en el directo, aquello de "están agrediendo ahora casi a nuestro reportero". Y por último, muchos se fijan y se quedan en los detalles que les conviene para reafirmar sus ideas pre-establecidas, sin ver más allá, aquello que podría dar al traste con lo que les hubiera gustado hubiera sido la realidad.

Captura de pantalla del vídeo de @olgasool que muestra el momento del incidente desde el otro ángulo y por el que los 'replicantes' hacen creer ver que no hubo agresión hacia TVE sino de TVE a la manifestante. Tras la reportera de rojo aparece el cámara apartando a la manifestante con la banderola verde de Òmnium Cultural. Entre la reportera y la cámara de televisión aparece un hombre que se acerca rápidamente cuando ve que el cámara empuja a la manifestante y que al final del vídeo se encuentra encarándose al cámara por ello. Tras eso el vídeo se corta sin saber qué es lo que sucede y es cuando la periodista comenta en directo desde el primer vídeo aquello de que "están agrediendo ahora casi a nuestro reportero".

lunes, 1 de mayo de 2017

La Tierra desde el cielo (V): Arcachón (Francia)

"Si yo pudiera volar....", podría decirse que siempre ha sido uno de los sueños eternos del ser humano. Por eso, cuando tengo la oportunidad de subirme a uno de esos enormes pájaros metálicos alimentados por queroseno, disfruto de la experiencia como si un niño fuera en un columpio nuevo. Hace pocas jornadas experimenté de nuevo el vigor de los motores del avión mientras recorría la pista de despegue con el morro apuntando al cielo. Y también, todo lo que hay más allá de la ventanilla y se va haciendo muy pequeño y distante. ¡Qué placentero y pacífico se ve todo desde las alturas! No me extraña que uno esté deseando 'volar' y sentirse libre. Del viaje último que realicé en avión, entre Madrid y Berlín, el trayecto de ida fue el más impactante de los dos, toda vez que siendo de día, se podía observar con detalle aquello que se mostraba más allá del fuselaje del aparato.

Mar de nubes sobre el Océano Atlántico y la costa de la Aquitania francesa. En la foto, abajo en el centro la Duna de Pilat y el extremo del Cabo Ferret.


El tráfico aéreo se hacía patente. No sólo se observaban de vez en cuando las estelas que la condensación provocada por los motores de otros aviones habían dejado en el cielo a su paso, sino que a veces nuestro propio avión volaba relativamente cerca de otro aparato en vuelo, o incluso por debajo o encima de aquellas estelas que otros aviones habían dejado unos momentos antes en el lugar por donde entonces pasábamos. Es el cruce de caminos de miles de vidas en vuelo, sueños y anhelos personales de un lado para otro del mundo.

Sobrevolando la localidad de Arcachón frente a la Bahía homónima. En la parte de arriba de la foto el Cabo Ferret.


Uno de los momentos más llamativos del trayecto de ida fue al fijarme en un lugar concreto de la geografía que abajo se me desplegaba. Entonces, erróneamente y extrañado pensé que podría tratarse de alguna zona de la costa oeste de Italia, creyéndolo por la ruta imaginaria que tracé en mi mente y que estaría llevando el avión. Pues en primer lugar pensé que el avión no sobrevolaría el mar, porque imaginaba que cruzaría los Pirineos y atravesaría el continente europeo siempre sobre tierra. Pero al ver al poco de despegar que bajo nosotros se encontraba la inmensidad del mar, pensé se trataría del Mediterráneo, pues Berlín está al este de Europa, y que la línea costera que de repente aparecía era de alguna localidad del NO de Italia, dado que el avión volaba rumbo norte y la costa se abría hacia el oeste. Pero en el viaje de regreso, ya de noche, el comandante de vuelo informó que estábamos sobrevolando la zona de Burdeos y Biarritz (Francia) y que pronto sobrevolaríamos los Pirineos, por lo que esa opción que no contemplé en su momento, pensé pudiera ser el lugar que en el primer trayecto pude observar. Por tanto, en la ruta real, el vuelo recorría primero el oeste de Francia para luego adentrarse desde allí al continente.

Detalle de la localidad de Arcachón con su puerto bañado por la bahía.


Así pues y con Google Maps, rastreando la costa atlántica del sur de Francia, rápidamente pude encontrar el paraje que vi con detalle y tremenda curiosidad. Se trataba efectivamente de una zona cercana a Burdeos. Los detalles de las fotos que tomé de la misma me mostraban una línea costera con dunas e irregular, que entonces me pareció pudiera ser la existencia de una isla frente a la costa, así como la existencia junto al mar de una localidad que poseía un puerto perfectamente visible con sus amarres de barcos. Todos esos detalles me han permitido reconocerla fácilmente, se trató de la localidad de Arcachón, situada a pocos kilómetros al SO de Burdeos. Ciertamente, los primeros rasgos que vi de la zona, eran identificables ahora, la Duna de Pilat (término de La-Teste-de-Buch) frente al banco de arena y reserva natural del Banc d'Arguin como entrada a la Bahía de Arcachón. La segunda línea de costa, paralela a la más oriental, resultaba ser el Cabo Ferret, una península que cerraba a la bahía por el occidente, creando una especie de mar interior separado del Atlántico por ese pequeño paso rodeado de bancos de arena. No se trataba por tanto de una isla, sino del extremo de un brazo de tierra que cerraba una bahía.

El Océano Atlántico bajo un mar de nubes. Abajo a la izquierda dejamos atrás la localidad de Arcachón.


En ese momento muchos en el avión dormitaban mientras duraba el viaje, yo en cambio me quedaba embobado junto al cristal de la ventanilla. Quizás es que ellos viajen tanto que un vuelo como el que yo disfrutaba para ellos ya no era una novedad. Y es que en los viajes no sólo se aprende y disfruta una vez llegado al destino, sino que asomado a la ventanilla del avión uno puede aprender mucho de Geografía, de lo inmenso que puede ser nuestro planeta, y casi rozando el cielo, de nuestra ínfima escala humana ante el espectáculo que el Universo nos esconde.

Imagen de Google Maps en la que aparece la localidad de Arcachón. Al oeste, el canal que da entrada a la Bahía de Arcachón. Y más al oeste el Cabo Ferret.

jueves, 30 de marzo de 2017

Orígenes y destinos (Microrrelato)

El otro día participé en un concurso de microrrelatos sobre Almería organizado por Editorial Círculo Rojo y Bella Ciao con motivo de la próxima Feria del Libro, con una sencilla composición literaria sobre la que creo es por ahora mi única relación con Almería, la genealógica, pues una de mis trastatarabuelas era del pueblo almeriense de Tahal.

Vista del pueblo de Tahal (Fuente: http://www.andalucia.org/es/destinos/provincias/almeria/municipios/tahal/historia/)


Orígenes y destinos
Desde el cielo se puede ver una cadena de hermandad, que con su manto blanco y verde une dos tierras sin igual. Por ahí anduvieron mis ancestros a los pies de Sierra Nevá, cuando decidieron salir del bello pueblo de Tahal, … estando yo hoy aquí en mi querida Granada natal.


Vistas de Sierra Nevada desde el espacio tomadas desde la Estación Espacial Internacional en 2005. (Fuente: https://earthobservatory.nasa.gov/IOTD/view.php?id=6237)

lunes, 20 de marzo de 2017

Bájate al mundo (Microrrelato)

Hace unos días participé en la II edición del Premio de Microrrelato IASA Ascensores (http://www.premioiasaascensores.com/#ganador) con un escrito que me gustó mucho escribir, pero que no ha conseguido ser seleccionado. Aquí lo cuelgo para todo aquel que le interese leerlo:


Bájate al mundo
¡Qué a gusto estaba! Aunque era de vieja madera y a simple vista pudiera parecer un lugar incómodo para descansar, había un rincón concreto de mi hogar en el que me encontraba relajado y en paz. Aquel sencillo peldaño de escalera que llevaba a la azotea era el lugar idóneo para reflexionar, y bajo el sol que entraba por la ventana ver la vida pasar, sin participar. Mas un día queriendo subir más me tropecé y me herí. Hacia allí no había más salida que falso confort. Así que bajé y me enfrenté a lo que había más allá de mi hogar. Aquel bendito y maldito escalón me hizo ver que para subir, a veces hay que bajar.

viernes, 10 de febrero de 2017

De cuando el Terror visitó Granada

Como ya hice en este mismo blog hace justo 2 años, hoy vuelvo la mirada a un rincón de mi barrio que tristemente se convirtió en lugar de trabajo de policías y periodistas por la desgracia que acababa de ocurrir en él. Hoy, 20 años después de aquel suceso, hay que homenajear de nuevo a aquel convecino nuestro que perdió la vida injustamente a manos de unos seres despreciables que se hacían llamar “revolucionarios”. Y viendo el mundo que nos rodea y el sufrimiento causado por nuestra propia especie, me pregunto en cambio, si no era ser revolucionario defender la vida, la dignidad humana y la paz frente a esos otros "revolucionarios" del Terror.

Portada periódico Ideal 11-2-1997 dando la noticia del atentado. Fuente: Youtube.

Fotografía de Domingo Puente Marín. Fuente: http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/sevilla/abc.sevilla/1997/02/11/001.html


Cuando los terroristas de ETA atormentaron la mañana de miles de granadinos en el barrio del Zaidín, ese rincón tan perteneciente a mí como lugar de tránsito, casi a las puertas mismas de mi colegio, se convirtió en un lugar de memoria y homenaje al hombre que allí murió, Domingo Puente Marín, y lugar de rechazo a los viles terroristas que allí le quitaron la vida. Un espacio de mi ciudad como otro cualquiera. Allí el mecánico del taller abriría su negocio una mañana más, los niños de la casa colindante pronto despertarían para ir al colegio, un lugar en el que el futuro alcalde de la ciudad José Moratalla se prepararía para ir al trabajo, un lugar de paso de coches del cinturón metropolitano a la ciudad, y de ésta a sus pueblos. Pero no pudo ser así….

Estado en el que quedó el edificio junto al que explotó el coche bomba y la furgoneta militar objeto del atentado. En el recuadro superior, foto del fallecido. Fuente: http://granadaimedia.com/victimas-de-eta-zona-norte-granada/

Edificio de la urbanización Jardín de la Reina de Granada afectado por el atentado de febrero de 1997. Fuente: http://www.ideal.es/granada/20111021/local/granada/granadinos-asesinados-eta-201110211057.html


Pues un furgón militar que hacía el recorrido desde la ciudad a la Base Aérea de Armilla no pudo terminar su recorrido. Los cobardes terroristas hicieron estallar un coche bomba a su paso, en este lugar que siempre fue uno como tantos, y desde entonces no fue tal. El mecánico no pudo abrir su negocio, pues la explosión se lo abrió violentamente. Los niños esa mañana no fueron al colegio, pues las paredes que en teoría les tenían que proteger del exterior, casi les sepultan en la cama. José Moratalla y otros políticos como el alcalde Gabriel Díaz Berbel se lamentaban entre sollozos y miradas de rabia junto al lugar de la explosión. Domingo perdió aquí su vida, y desde aquí siempre se le ha de recordar. Pero no sólo para homenajear a una persona, que como muchos murieron injustamente, sino el recordar que en este país hubo unos cuantos que nos quisieron doblegar, y que no lo han conseguido. Muchos de ellos hoy se han “convertido” a la Democracia. Que sean bienvenidos. Pero nunca ha de olvidarse de dónde provienen ni lo que hicieron.

Imagen de uno de los dormitorios del edificio afectado tras el derrumbe de la fachada debido a la explosión. Fuente: http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/sevilla/abc.sevilla/1997/02/11/004.html

Imagen del entierro de Domingo Puente Marín, en primer término su viuda. Fuente: http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/sevilla/abc.sevilla/1997/02/12/005.html


Hoy, una vez más, en recuerdo de las víctimas de este atentado, el fallecido Domingo Puente Marín, y los heridos Fernando de Orbe Payán, Miguel Ángel Rabadán Castañeda, Juan Pablo Laguna Martínez, Jorge Arias Fernández, José Luis Hidalgo Huertas, Jorge Rodríguez Fernández, José Antonio Galán Vera, María Galán Vera, así como a los otros nueve heridos.


  • Para saber más:









Esquelas de Domingo Puente Marín en diario ABChttp://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/sevilla/abc.sevilla/1997/02/11/099.html

viernes, 30 de diciembre de 2016

“¿Dónde estará mi estrella de Belén?” (Relato de Navidad)

Hace pocas jornadas participé en el XV Concurso de relatos y cuentos de invierno que convocó el diario Ideal. El relato que envié fue publicado en el suplemento correspondiente del citado diario el pasado sábado 24 de diciembre, en su página 11. Para todos aquellos que quieran leerlo, lo cuelgo íntegro en este mi blog.

Mi relato en el referido suplemento del diario Ideal. Pinchar para ampliar.


“¿Dónde estará mi estrella de Belén?”

Las 8 de la tarde por fin, concluyo mi jornada laboral. Dejo por hoy las tareas finalizando así otro día de este extraño y fugaz año, quedando ya pocas hojas del mermado calendario, incrementando de esa manera la tensión ante la cuenta atrás para Nochevieja, que no es otra tensión sino el paso fulminante e inexorable del tiempo. La hoja que pasaré esta noche es una hoja de calendario que ya ha pasado a la Historia de mi vida como un nuevo insulso y monótono día más.

En esas me vi regresando a casa sorteando el aluvión de gente que, con sus caras rebosantes de algo que yo creía era alegría, iban y venían a través de las abarrotadas calles con sus bellas luces de colores y entrañables villancicos, dando al ambiente un aire de nostálgica masificación. Mientras tanto, la deshumanizada ciudad que me acoge, pero engalanada y esplendorosa brilla más si cabe sobre mi taciturna y grisácea figura, aquella que busca el lúgubre refugio de su pequeño lugar en el mundo, alejado de cualquier mueca de tierna sonrisa, de cualquier atisbo de felicidad. Por fin llego al descanso de mi pequeño y humilde hogar, no habrá nadie para recibirme, no habrá nada que celebrar. Pero antes de entrar me percato de la presencia de un vecino nuevo. En los bajos de un edificio cercano, bajo una techumbre que en realidad era intemperie y tapándose del siberiano frío con cartones y mantas, se encontraba un hombre sin rostro, sin identidad. Junto a él tan sólo la presencia de las pocas posesiones que le acompañaban, dentro de una pequeña bolsa de viaje que le serviría esa noche de almohada. Su imperceptible cara miraba hacia mí. Giré la cara, incómodo.

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Amanece otro día de mi vida, un día que siempre estuvo marcado en el calendario de casa como una de las fechas de más importancia del año. Entonces, estábamos todos. Hoy tan sólo quedo yo. Me he levantado molesto, he descansando mal. Y es que la figura de ese hombre sin rostro no dejaba de venírseme a la cabeza. Me asomo al balcón intrigado por su suerte, como preocupado por su integridad, pero ya no estaba.

Pasan las horas de mi día de descanso con una lenta parsimonia. Las manecillas del reloj torturan mis recuerdos, aquellos que fueron vividos con la festividad del tiempo veloz, el que determinaba cuando se había sido feliz. Cuán lejos quedaban ya aquellos días en los que vivía estas jornadas con asombrosa alegría, en reuniones familiares, con ilusión infantil, junto a portales de Belén, y regalos, regalos por todos lados. En cambio, hoy en mi pequeño rincón solitario que alberga mis sueños está todo en silencio, más allá de los villancicos de las calles y las risas en las reuniones que se celebran tras mis paredes. La penumbra de mi alma tan sólo iluminada por las luminarias navideñas del vecino de enfrente a través del cristal del balcón que me protege del frío invernal. A pesar de esa protección del exterior, mi pequeña y confortable casucha, está fría.

De niño me enseñaron la bondad y la solidaridad, algo que en una ciudad como esta en la que las personas no son tales sino números, he creído olvidar. También me enseñaron que este día, sobre todo, era compartir y amar. Ya de noche, cuando todas las familias se encontraban reunidas alrededor de sus mesas dispuestas a pasar una velada maravillosa, paseando por mi casa, pensando y recordando, me asomé al balcón. Junto a mí, balcones y ventanas, con luces de colores anunciando la felicidad que debería haber en el interior, de donde brotaban risas y cánticos. Deparé en el portal aquel, y de nuevo estaba allí mi desconocido nuevo vecino. Sin dudarlo, impulsado por algo en mi interior, bajé rápidamente a su encuentro. Tras presentarme como el vecino de arriba, a aquel hombre sin rostro le invité a pasar a mi casa, y tras la conmoción inicial, aceptó gustoso. Una vez arriba, le invité a que se pusiera cómodo y se aseara, después nos pusimos a comer un plato precocinado, más un poco de embutido que se iba a echar a perder en la nevera, todo regado por un vino de mesa que compré para lo que iba a ser mi solitaria cena. La cena no era muy boyante, no había grandes lujos ni velas ni mantel de colores. Pero en los ojos de los dos había felicidad extrema. Nos contamos nuestras vidas, nuestros devenires y echamos algunas risas. Comprobé que no hacía falta tener hijos para recobrar la magia y felicidad de estas fechas. Tras la cena y un brindis final, le invité a que se quedara a dormir, cosa que aceptó. Mi sueño fue placentero, y en él aparecieron las caras y voces de todos aquellos de los míos que ya no están, velándome en la noche. Por la mañana mi invitado ya no estaba, se había ido sin provocar ningún ruido. Tan sólo dejó una nota en la mesa dándome las gracias. Y en la que además me decía: “no estés perdido, tu propio camino lo has encontrado tú. Sigue tu luz, pues tú eres la estrella”. No lo volví a ver más, dijo que se llamaba Jesús.

Francisco J. Canales-“Azaustre